El avance de la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos podrían convertirse en uno de los principales motores de una nueva ola de inversiones en energía nuclear en Europa. Así surge de un análisis de JP Morgan, que señala que la necesidad de contar con grandes volúmenes de electricidad continua, confiable y con bajas emisiones está reforzando el atractivo de la generación nuclear. 

 

La discusión se produce mientras Europa busca ampliar su infraestructura de inteligencia artificial y, al mismo tiempo, reducir sus emisiones y disminuir su exposición a las importaciones energéticas. En ese contexto, la energía nuclear aparece como una de las alternativas capaces de aportar generación constante para acompañar un consumo que podría crecer rápidamente.

 

Uno de los principales factores detrás de esta tendencia es el crecimiento esperado de los centros de datos. Según estimaciones de la Comisión Europea citadas en el análisis de JP Morgan, el consumo eléctrico de estas instalaciones podría pasar de unos 70 TWh actualmente a aproximadamente 115 TWh en 2030.

 

El banco de inversión estima que la demanda eléctrica de los centros de datos europeos podría sumar unos 89 TWh anuales adicionales hacia 2030 respecto de los niveles de 2023. La península ibérica y los países nórdicos concentrarían alrededor del 45% de ese incremento, según el informe citado. 

 

 

La expansión de la inteligencia artificial requiere instalaciones capaces de procesar grandes cantidades de información de manera permanente. A diferencia de otros consumos eléctricos, los centros de datos necesitan un suministro continuo y estable, lo que genera un desafío adicional para sistemas eléctricos que incorporan cada vez más generación renovable variable.

 

En ese escenario, JP Morgan considera que la necesidad de contar con electricidad disponible las 24 horas puede reforzar el argumento económico a favor de nuevas inversiones nucleares. La energía nuclear ya atraviesa un proceso de recuperación en Europa. En 2024 representó aproximadamente el 23,35% de toda la generación eléctrica de la Unión Europea y su producción aumentó un 4,8% respecto de 2023.  Actualmente, 12 de los 27 países de la Unión Europea cuentan con centrales nucleares en operación. Francia concentra aproximadamente la mitad de la generación nuclear del bloque y produjo unos 380 TWh durante 2024. 

 

La recuperación del sector responde a varios factores que se combinan con la expansión de la inteligencia artificial: la búsqueda de seguridad energética, la necesidad de reducir emisiones y el crecimiento de la demanda eléctrica. A eso se suma ahora la necesidad de disponer de generación firme para alimentar instalaciones que pueden consumir cantidades de electricidad comparables a las de grandes complejos industriales.

 

En ese sentido, en Europa aparecen movimientos concretos como el de Google, que anunció una inversión de al menos 13.000 millones de euros en infraestructura de inteligencia artificial en Finlandia durante los próximos dos años, acompañada por un acuerdo de suministro de energía nuclear.

 

 

Francia también busca aprovechar su amplio parque nuclear para atender el crecimiento de la demanda asociada a la inteligencia artificial, en un contexto en el que el Gobierno de Emmanuel Macron impulsa la utilización de energía nuclear para nuevas instalaciones de centros de datos. En ese contexto también se inscribe la visita de Javier Milei esta semana al evento Argentina Week en París, luego del cual tendrá una bilateral con su par francés donde hablarán, entre otros temas, de una posible cooperación en el sector nuclear.

 

El crecimiento de la demanda de los centros de datos plantea un problema que va más allá de la generación: Europa también necesita ampliar sus redes de transmisión y distribución para poder conectar los nuevos proyectos. Un análisis reciente señaló que el consumo eléctrico de los centros de datos europeos podría pasar de 96 TWh en 2024 a 236 TWh en 2035, según estimaciones de Ember. El aumento de la demanda ya está generando tensiones sobre redes eléctricas que en varios mercados tienen dificultades para incorporar nuevas conexiones.  Esto significa que la expansión de la inteligencia artificial puede acelerar la necesidad de inversiones tanto en generación como en redes, almacenamiento y gestión de la demanda.

 

El posible nuevo impulso nuclear no implica necesariamente un desplazamiento de las energías renovables. El escenario que analiza JP Morgan se vincula con la necesidad de complementar una matriz cada vez más electrificada con fuentes capaces de entregar energía de manera continua.

 

Europa continúa aumentando su capacidad renovable, pero el crecimiento de la demanda eléctrica asociado con la inteligencia artificial y la electrificación agrega presión sobre el sistema. El desafío del viejo Continente será combinar nuevas centrales nucleares, energías renovables, redes y almacenamiento para evitar que el aumento del consumo termine incrementando la dependencia de combustibles fósiles.