Altos ejecutivos del sector energético empiezan a ser consultados, tanto desde el exterior como en el mercado local, sobre qué podría pasar con la política energética si Milei no logra la reelección. La seguidilla de resultados electorales adversos para los aliados del Presidente y una economía que no termina de arrancar lograron moderar la euforia de una actividad que es de las pocas que aportan buenas noticias y que no deja de romper récords.

 

Es que, luego del proceso electoral del año pasado, que el Gobierno atravesó con enorme zozobra hasta que fue rescatado por el Tesoro norteamericano, en los ámbitos empresarios eran pocos los que no daban por descontado que el camino hacia la reelección del libertario estaba despejado.

 

Con la producción de petróleo al filo del millón de barriles diarios, la perspectiva de reducir fuertemente las importaciones de gas natural licuado (GNL) en invierno y varios proyectos en marcha, el sector vislumbra una profundización del superávit energético, que este año superará los USD 10.000 millones y lo consolidará como uno de los principales complejos exportadores del país.

 

Toda esa algarabía, que se respiraba en cada evento, panel o mesa en la que se hablaba del potencial energético como una realidad efectiva, empieza ahora a entremezclarse con la incertidumbre política. El propio Milei lo admitió hace unas semanas, cuando sostuvo que muchas empresas esperan saber si el rumbo tendrá continuidad después de diciembre de 2027 antes de decidir inversiones: “Es el test del inversor el año que viene”, afirmó.

 

Sergio Mengoni, director de Total Austral y country chair de TotalEnergies.

 

Cuando le preguntaron cómo afectaría a su empresa un eventual nuevo gobierno, el CEO de una compañía gasífera prefirió salir del atolladero destacando el enorme nivel de inversión que tiene previsto para los próximos años. En cambio, desde una generadora eléctrica plantearon la necesidad de celebrar contratos, ya que, según la experiencia histórica, en las etapas de mayor intervencionismo se alteró la regulación pero no los acuerdos entre privados: una manera elegante de decir que no todo pasado fue peor.

 

Otros ejecutivos, en tanto, se mantienen más alineados con la Casa Rosada. “Estamos viendo al país con un potencial diferente. Nos preguntan si esto va a durar o no. Es sumamente importante que sigamos siendo creíbles como país y no volvamos atrás”, señaló esta semana en un foro Sergio Mengoni, director de Total Austral y country chair de TotalEnergies en la Argentina, quien pidió “evitar poner en duda el RIGI”. Fue una respuesta explícita al diputado Máximo Kirchner, quien prometió que, si el peronismo vuelve al gobierno, los proyectos aprobados bajo ese régimen serán auditados “uno por uno”, una postura que ratificó la semana pasada en un foro en La Plata.

 

En ese marco, Horacio Marín, presidente de YPF, anticipó que este mes se anunciará la tan esperada decisión final de inversión (FID, por sus siglas en inglés) del proyecto Argentina LNG, a la que hasta se animó a ponerle fecha: el 26 de noviembre. Fijar un día para la que se presenta como la mayor inversión de la historia del país funciona también como un mensaje al mercado: los grandes proyectos no se detienen por el ruido político.

 

El titular de la petrolera de mayoría estatal suele ser convocado para exponer el boom de Vaca Muerta y no duda en elogiar el plan de Milei, aunque omite aclarar que ocupa ese cargo por decisión del Gobierno, dado que el Estado es el accionista mayoritario de la compañía.

 

 

En la misma línea de aplacar la incertidumbre se embarcó la secretaria de Energía, María Tettamanti, máxima autoridad energética desde la salida de Daniel González, a fines de octubre. Los motivos de esa renuncia nunca terminaron de aclararse. González sostuvo que la decisión estaba acordada desde hacía meses con el ministro de Economía, aunque en el sector trascendió una presunta mala relación con el propio Marín: el ex funcionario nunca ocultó su deseo de tener injerencia en la petrolera, que supo integrar durante el gobierno de Mauricio Macri.

 

Tettamanti levantó el perfil para ratificar el rumbo de la política energética y sumó a su discurso, que venía siendo predominantemente técnico, elementos de tinte más político. “Ahora se va a tener que ocupar de más temas institucionales y de viajar al exterior, cosas que antes hacía Daniel”, apuntan en un despacho oficial.

 

Este intento de empoderamiento de Tettamanti tuvo distintas lecturas en el sector. Algunos consideran que quedó debilitada con la salida de González —no tiene línea directa con Luis “Toto” Caputo— y que el proceso de diferenciación, cercano a la ruptura, que lleva adelante Patricia Bullrich, en cuyos equipos técnicos participó en 2023, hace crecer la desconfianza hacia la ex ejecutiva de Camuzzi. Otros, en cambio, presagian un recambio en la cartera energética en los próximos meses y hasta se animan a decir que sería reemplazada por otra mujer.

 

Más allá de anuncios y gestos, la pregunta ya quedó instalada en el sector, que sabe que buena parte de sus proyectos tiene plazos que exceden largamente el mandato de Milei.