CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, presentó el jueves pasado en Buenos Aires sus sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS, por sus siglas en inglés). La compañía china reunió a generadoras, bancos, estudios jurídicos y a CAMMESA en una conferencia sobre el futuro del almacenamiento en el país.

 

La empresa ya tiene un pie adentro: suministra las baterías de dos proyectos de Central Puerto en la licitación AlmaGBA, que suman 205 MW. El principal es Nuevo Puerto, de 150 MW / 750 MWh, el mayor del programa. Tiene un contrato de abastecimiento por 15 años con Edenor, un avance cercano al 80% y prevé iniciar la operación comercial a mediados de diciembre. El segundo es Central Costanera, de 55 MW / 275 MWh, que prestará servicio a Edesur. Además, según pudo saber El Post Energético, CATL negocia el suministro con una de las empresas que ganaron AlmaSADI, la segunda convocatoria para almacenamiento.

 

“Se hicieron dos licitaciones muy grandes que ya están en ejecución, y la idea es que aumente cada vez más el parque BESS. Esto es un poco el futuro del almacenamiento de baterías”, explicó este medio Mariano Guaia, director ejecutivo de Oriental Supply International, agente autorizado de CATL en el país. Agregó que se trata de una tecnología que “en el mundo ya se está llevando a cabo hace años”. Según la compañía, el almacenamiento ayudará a aliviar los cuellos de botella en la transmisión. También acompañará el crecimiento de la energía solar en Jujuy y Salta y de la eólica en la Patagonia.

 

Ray See, presidente ejecutivo de CATL para las Américas, abrió el encuentro con un repaso de la historia de la compañía. Nació en 2011, llegó al primer puesto mundial en baterías en 2017 y lleva cinco años consecutivos como líder global en envíos de baterías para almacenamiento. Según la empresa, a junio de 2026 superó los 330 GWh enviados para ese uso. Participó en más de 3.000 proyectos BESS en el mundo, y sus baterías equipan unos 2,5 millones de vehículos.

 

“Tenemos cero incidentes negativos”, afirmó el ejecutiv y recordó que CATL obtuvo la calificación AAA de PV Tech Research en su ranking de bancabilidad para almacenamiento y figura hace 11 trimestres consecutivos en la lista Tier 1 de BloombergNEF. Además de la garantía estándar de cinco años, la compañía ofrece servicio y repuestos por más de 20 años. “La salud de CATL es importante porque da nuestra garantía”, sostuvo.

 

 

Entre los productos que ofrece para el mercado local, See destacó la serie TENER, con contenedores de hasta 9 MWh. También mencionó TENER Sodium, su solución de ion de sodio presentada en junio en Múnich. Opera de manera estable entre -20 °C y +45 °C, supera los 10.000 ciclos y consume 10% menos energía auxiliar, es decir, la que el propio sistema usa para funcionar, que los contenedores de litio-ferrofosfato (LFP). Según la empresa, esas características la hacen apta para combinar almacenamiento con la eólica patagónica y la solar del norte.

 

Para explicar la importancia de que las celdas sean uniformes, el ejecutivo recurrió al fútbol. “Hay una o dos superestrellas, pero no alcanza para ganar; es el trabajo en equipo”, graficó. Si una o dos baterías fallan, cae el rendimiento de todo el bloque. Por eso, la empresa aplica 7.000 puntos de control en el proceso de fabricación, con estándares en línea con los de la aviación.

 

La compañía invirtió más de USD 3.000 millones en investigación y desarrollo en 2025 y tiene más de 60.000 patentes concedidas. También cuenta con un centro de ensayos de confiabilidad de red de más de 1.000 m², con una inversión de USD 400 millones. Además, se fijó la meta de alcanzar la neutralidad de carbono en toda su cadena de valor para 2035. “Esperamos ser la opción número uno en Argentina”, remató See. En 2025, CATL registró ingresos por RMB 423.700 millones, un 17% más que el año anterior, y una ganancia neta de RMB 72.200 millones. En el primer semestre de 2026, sus ingresos por almacenamiento crecieron 87,5% interanual.

El financiamiento, el cuello de botella

 

El otro eje del encuentro fue el financiamiento. Estos proyectos requieren importar contenedores desde China, “que en cantidad es bastante dinero”, señalaron en la organización. Por eso, el objetivo fue que los bancos que ya financiaron desarrollos similares en otros países “lo puedan hacer en nuestro país”.

 

 

Juan Villar Mallagray, oficial de Inversiones de la Corporación Financiera Internacional (IFC), recordó que el brazo privado del Banco Mundial financió Nuevo Puerto, el proyecto de Central Puerto con baterías de CATL. Ese financiamiento forma parte de un paquete de USD 300 millones que el organismo aprobó para la empresa generadora. Según el funcionario, las baterías “desplazan a la térmica más contaminante e ineficiente y evitan cortes”. Anticipó que surgirán proyectos híbridos para abastecer a la minería y a los centros de datos. Además, consideró que el país puede llegar a un costo medio de USD 45 para ser competitivo.

 

Sin embargo, Villar Mallagray admitió que el project finance, el esquema en el que el préstamo se repaga con los flujos del propio proyecto, choca hoy con el riesgo macroeconómico, político y regulatorio. “La bancabilidad de un proyecto como AlmaSADI tiene limitaciones si lo vemos en términos internacionales. CAMMESA está expuesta al riesgo soberano”, advirtió. En ese marco, explicó que la IFC ofrece garantías contra el riesgo político y el incumplimiento de contratos de la parte pública. También pidió que se profundicen las reformas del sector y se eliminen los subsidios. A su turno, Matías Ibarra, director de Finanzas Estructuradas de ICBC Argentina, señaló que las baterías requieren financiar importaciones, lo que demanda fondeo del exterior.

 

Por su parte, Matías Camponovo, director ejecutivo de Finanzas Estructuradas de Santander Argentina, contó que el banco empezó a financiar baterías en Europa en 2018. “Se empezó por contratos fijos y se fue migrando a otras estrategias. Esos mercados demostraron que se pueden financiar baterías, pero hay que ver cómo se asignan los riesgos”, detalló.

 

Christian Deymonnaz, director de Banca Corporativa de Bank of China Argentina, fue más directo: “No es fácil hacer project finance para BESS”. Como alternativa, propuso financiar en yuanes (RMB). Según explicó, la tasa “es muy conveniente”, las importaciones vienen de China y la moneda se mantuvo estable frente al dólar en los últimos años. El panel también contó con Félix Frías, director de Corporate de Balanz Capital.

 

 

Según la compañía, los especialistas coincidieron en que los bancos miran cada vez más la trayectoria del proveedor, la seguridad del producto y su desempeño a largo plazo. El análisis deja de centrarse en el costo inicial y pasa a los retornos y riesgos durante toda la vida útil del proyecto.

CAMMESA y Central Puerto, la mirada del sistema

 

La conferencia también incluyó un diálogo entre Juan Luchilo, gerente general de CAMMESA, y Fernando Bonnet, CEO de Central Puerto. Hablaron de las necesidades del sistema que puede cubrir el almacenamiento, los modelos de negocio y los mecanismos de ingresos posibles, y repasaron las lecciones del mayor proyecto BESS del país.

 

Por otro lado, Ricardo Castañeda (Beccar Varela) y Gabriel Araneda (Bureau Veritas) analizaron el marco normativo, las reglas de licitación y los cambios regulatorios previstos. El sector pasa de las experiencias piloto a proyectos de escala conectados a la red. El cierre estuvo a cargo de Harry Lau, gerente general de CATL para América Latina. Según la compañía, ya tiene adjudicados más de 15 GWh en proyectos de almacenamiento en la región, entre ellos Oasis de Atacama, en Chile.