La Secretaría de Energía dispuso un incremento de alrededor del 1% en los precios de los biocombustibles que se mezclan con los combustibles de origen fósil para cumplir con los cortes obligatorios. Mediante la Resolución 269/2026, firmada por María Tettamanti, fijó en $2.032,31 el precio por tonelada de biodiésel, lo que representa un aumento del 0,98%. Actualmente, el corte obligatorio de biodiésel es del 7,5%. Si la Cámara de Diputados aprueba el proyecto que obtuvo media sanción en el Senado, ese porcentaje subiría al 10%.

 

En el caso de las naftas, la Resolución 270/2026 aumentó un 1% el precio del bioetanol, tanto el elaborado a base de caña de azúcar como el producido con maíz. Los nuevos valores son de $1.083,20 y $992,86 por litro, respectivamente. El corte actual de bioetanol, del 12%, subiría al 15% si se aprueba la nueva ley. Se mantendría la proporción de mitad de azúcar y mitad de maíz, mientras que el 3% restante quedaría sujeto a la opción que resulte más conveniente.

 

 

El ajuste mensual de los biocombustibles se da luego de que YPF pusiera fin al “buffer” de precios, un mecanismo con el que había aplicado y sostenido aumentos para amortiguar el impacto de la suba del barril de crudo. El presidente de la compañía, Horacio Marín, había explicado que la medida buscaba proteger a los clientes locales de la volatilidad de los precios internacionales.

 

Sin embargo, la última suba —que llevó el precio del petróleo por encima de los US$100— y la presión de otras refinadoras llevaron a la empresa a dar por terminado ese esquema. Marín descartó una baja inmediata en el precio de los combustibles y señaló que el mercado interno todavía no alcanza el valor de equilibrio. El ejecutivo volvió a defender el mecanismo del “buffer” como una herramienta para mitigar el impacto de las subas internacionales.