El proyecto para exportar gas natural licuado, que lleva adelante Southern Energy, un consorcio que encabeza Pan American Energy (PAE), dio un paso fundamental. Esta semana se realizó la primera soldadura del gasoducto “dedicado”, que permitirá llevar el gas de Vaca Muerta hasta la costa de Río Negro, donde será exportado mediante barcos de licuefacción. El holding también cuenta con participación de YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y la noruega Golar.
La obra la lleva adelante San Matías Pipeline (SMP), la sociedad que formaron los mismos socios. La soldadura se hizo en el frente Spread Sur, a la altura del km 223,1, cerca de Chelforó y del cruce con el río Negro. Con este paso, el proyecto ingresa en una etapa central de su construcción.
Las tareas empezaron en agosto con la llegada de equipos, las soldaduras arrancaron en noviembre y el final está previsto para el segundo trimestre de 2028. El ducto tendrá 472 km, de los cuales 443,5 km están en Río Negro y 28,5 km en Neuquén. Los caños son de 36 pulgadas y la capacidad será de 27,7 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d), volumen suficiente para los dos buques de licuefacción. La traza va desde Tratayén hasta las instalaciones de SESA en San Antonio Oeste.
Para completar el recorrido harán falta unas 39.334 soldaduras, hechas con un proceso automático en dos etapas, una interna y otra externa. El trabajo lo hace la UT Sicim-Víctor Contreras, con gerenciamiento conjunto de PAE e YPF y supervisión de campo de IEB Construcciones. Al 31 de octubre había 280 km de pista abierta, 81 km de zanjeo y 39 km de desfile de cañería, es decir, caños ya alineados junto a la zanja.

La cañería la fabrica la india Welspun Corp. Limited y llega en 12 cargamentos por el Puerto de San Antonio Este. A fines de octubre se habían descargado cuatro embarques con 13.140 caños, y el último barco llegará en abril de 2027. Desde el puerto, la Cooperativa Rioquén hace unos 50 retiros diarios hacia las áreas de acopio. La obra también incluye una planta compresora en Allen, con 69.000 HP instalados en tres turbocompresores de Nuovo Pignone (dos en operación y uno de reserva), que construye OPS.
Freyre y Weretilneck, en la traza
El CEO de SESA, Rodolfo Freyre, recorrió el frente de obra junto al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. Freyre destacó que los trabajos comenzaron en los plazos previstos y afirmó que eso “consolida nuestro desafío de conectar el potencial de Vaca Muerta” con el mercado mundial de GNL. Por su parte, Weretilneck sostuvo que con las soldaduras “damos otro paso concreto para conectar Vaca Muerta con nuestra costa”, y pidió que la obra se traduzca en trabajo para los rionegrinos.
Según los datos oficiales, la obra emplea hoy a 170 trabajadores rionegrinos y contrató a 92 empresas de la provincia. Las compras a proveedores locales ya suman $43.790 millones. El pico de la construcción llegará en marzo de 2027, con alrededor de 1.335 empleos directos e indirectos.

Como informó El Post Energético en agosto, SMP cerró un préstamo sindicado de USD 900 millones para la obra, el 69% de la inversión, bajo la modalidad project finance (el crédito se paga con los contratos de transporte de largo plazo). Los socios ponen los USD 400 millones restantes como capital. El préstamo es a siete años con tres de gracia y tiene una tasa de SOFR más 4,25%, cerca del 7,8% anual. Lo organizaron Citi, JP Morgan, Santander e Itaú, junto con BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China.
Cabe recordar que la construcción se adjudicó en abril a la UTE Víctor Contreras-Sicim, que superó a Techint-SACDE, Pumpco, Bonatti-Contreras Hermanos y BTU, y que el gasoducto entró al Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) en junio.
Southern Energy: dos barcos y un contrato con Alemania
En SESA, igual que en el gasoducto, PAE tiene el 30%, YPF el 25%, Pampa Energía el 20%, Harbour Energy el 15% y Golar el 10%. El proyecto prevé dos buques flotantes de licuefacción con una capacidad conjunta de 6 millones de toneladas anuales de GNL. El Hilli Episeyo empezaría a operar en 2027 y se abastecerá del sistema de gasoductos existente. El Esperanza (ex MKII) llegaría en 2028, cuando el ducto dedicado esté listo y permita pasar de 11,4 MMm³/d a 27 MMm³/d con los dos barcos en operación.
En lo comercial, SESA firmó con la alemana SEFE un contrato por 2 millones de toneladas anuales durante ocho años. Ese volumen cubre más del 80% de la capacidad del primer buque, y los ingresos estimados superan los USD 7.000 millones. En total, el consorcio proyecta inversiones por más de USD 15.000 millones en 20 años y exportaciones por unos USD 20.000 millones entre 2027 y 2035.