De la euforia a la creciente preocupación: la actividad petrolera se desacelera -desde niveles récord- y enciende alarmas tanto en las provincias productoras como en los sindicatos petroleros. 

Por un lado, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, lanzó junto a la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) la Mesa de Competitividad de Vaca Muerta, con la que busca comprometer inversiones de las empresas y mejorar la competitividad.  

La iniciativa cuenta también con la participación de la Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia del Neuquén (Fecene) y del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa.

Figueroa ratificó el pedido de continuar con las inversiones en obras, y les solicitó que no traigan personal de fuera de la provincia, a cambio ratificó el compromiso del Estado de garantizar la paz social para favorecer la productividad.

“Vaca Muerta necesita diálogo, planificación y responsabilidad compartida. Esta mesa representa el compromiso de todas las partes para trabajar con reglas claras, cuidando el ambiente, a los trabajadores y a las comunidades”, señaló el gobernador y agregó: “Si trabajamos en conjunto podemos ganar todos”. 

Los gremios, preocupados por la caída de la actividad 

Casi en simultáneo, los principales sindicatos de Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego se reunieron en Comodoro Rivadavia para diseñar una estrategia ante la baja en la actividad y los despidos que podrían producirse. 

En la mesa estuvieron sentados Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Jorge “Loma” Ávila, Secretario General del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Rafael Güenchenén, titular del Sindicato Petrolero de Santa Cruz y José Llugdar, quien conduce el sindicato de Jerárquicos de la Patagonia Austral.

Los referentes gremiales acordaron “mantener la unidad y fortalecer el diálogo entre los gremios” para no quedar relegados frente a decisiones empresariales y gubernamentales, según trascendió.

Además, los sindicalistas dejaron trascender que “los trabajadores no pueden ser la variable de ajuste” y reclamaron participación activa en las discusiones sobre el futuro energético.