El Senado italiano dio la aprobación definitiva a una ley que crea el marco regulatorio para el eventual regreso de la generación nuclear al país, casi cuatro décadas después del cierre de sus centrales.
24 de septiembre de 2026
El Senado italiano dio la aprobación definitiva a una ley que crea el marco regulatorio para el eventual regreso de la generación nuclear al país, casi cuatro décadas después del cierre de sus centrales.

Italia dio un nuevo paso hacia el regreso de la energía nuclear. El Senado aprobó de manera definitiva el proyecto de ley impulsado por el Gobierno de Giorgia Meloni que establece el marco legal necesario para reintroducir la generación nuclear en el país, casi 40 años después del referéndum que derivó en el cierre de sus reactores.
La iniciativa fue aprobada por 81 votos a favor, 51 en contra y siete abstenciones, después de haber recibido previamente el respaldo de la Cámara de Diputados. La nueva legislación no habilita por sí misma la construcción inmediata de centrales, sino que delega en el Gobierno la elaboración de las normas necesarias para regular la futura actividad nuclear.
El proyecto establece que durante los próximos 12 meses el Ejecutivo deberá desarrollar los decretos reglamentarios relacionados con la construcción y operación de centrales, los procedimientos de autorización, las normas de seguridad, la gestión del combustible utilizado y los residuos radiactivos, además de establecer un organismo independiente de control.
El Gobierno italiano prevé que los primeros reactores podrían entrar en funcionamiento hacia 2033 o 2034, según las estimaciones expresadas por el ministro de Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin.
La estrategia de Roma no apunta a reconstruir el parque nuclear que Italia tuvo en el pasado, sino a incorporar tecnologías de nueva generación. Entre las alternativas consideradas aparecen los pequeños reactores modulares, conocidos como SMR, que el Gobierno considera una herramienta para aportar generación firme, reducir emisiones y disminuir la exposición del país a las importaciones energéticas.
Italia abandonó progresivamente la generación nuclear luego del referéndum de 1987, realizado después del accidente de Chernóbil. En 2011, otro referéndum volvió a rechazar el regreso de la energía atómica, esta vez en el contexto del accidente de Fukushima, en Japón.
El nuevo marco legal busca dejar atrás esas restricciones y permitir que el país vuelva a evaluar proyectos nucleares bajo las condiciones tecnológicas y regulatorias actuales.
Uno de los principales argumentos del Gobierno de Meloni es la necesidad de reforzar la seguridad energética. Italia depende en gran medida de las importaciones de energía y, paradójicamente, consume electricidad generada por centrales nucleares ubicadas en países vecinos, especialmente Francia.
El Ejecutivo italiano sostiene que el crecimiento de la demanda eléctrica, la electrificación de distintos sectores de la economía y los objetivos de reducción de emisiones requieren ampliar la disponibilidad de generación firme.
La discusión también se produce en un escenario europeo marcado por la preocupación por los precios de la energía y por la necesidad de reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Según las estimaciones difundidas por el Gobierno italiano cuando presentó su estrategia nuclear, una participación de al menos 11% de la energía nuclear en el mix energético podría permitir ahorrar unos 17.000 millones de euros en costos de descarbonización hacia 2050. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima contempla, a largo plazo, una participación que podría alcanzar el 22%.
En este contexto, la compañía francesa EDF anunció recientemente planes para desarrollar 10 pequeños reactores modulares en Europa hacia 2035. Uno de esos proyectos está previsto en Italia y contempla la participación de empresas italianas como Edison, Saipem y Webuild en la cadena de suministro. El diseño de EDF tendría una potencia de unos 400 MW por reactor y capacidad para producir tanto electricidad como calor para usos industriales.
La posibilidad de desarrollar una cadena industrial alrededor de los nuevos reactores es uno de los elementos que acompañan el debate italiano sobre el regreso de la energía nuclear.
La aprobación definitiva de la ley no significa que Italia vaya a contar inmediatamente con nuevas centrales nucleares. El próximo paso será la elaboración de la reglamentación que permitirá definir las condiciones para autorizar futuros proyectos.
Con la aprobación parlamentaria, Italia vuelve a incorporar formalmente la energía nuclear a su planificación energética después de casi cuatro décadas. El desafío ahora será transformar el nuevo marco legal en proyectos concretos y resolver cuestiones regulatorias, tecnológicas, económicas y sociales que todavía permanecen abiertas.
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