El Gobierno nacional estableció nuevas condiciones para el ingreso de grandes usuarios al sistema eléctrico argentino. A través de la Resolución 264/2026, publicada hoy en el Boletín Oficial, se puso en marcha el Régimen de Demandas Extratendenciales (XDEM), previsto en el artículo 13 de la Resolución 400/2025.

 

El nuevo esquema apunta principalmente a los proyectos que incorporen consumos eléctricos de gran escala y que, por sus características, puedan generar un fuerte incremento de la demanda del sistema. Entre ellos aparecen la infraestructura para procesamiento de datos y, particularmente, los proyectos vinculados con inteligencia artificial, además de emprendimientos industriales como minería, plantas de GNL y producción de hidrógeno.

 

La lógica que plantea el Gobierno es que estos nuevos grandes consumos no se incorporen al sistema dependiendo exclusivamente de la capacidad de generación existente, sino que lleguen acompañados por nueva energía y potencia como parte de la infraestructura necesaria para desarrollar cada proyecto.

 

El régimen alcanza a las nuevas demandas y a las ampliaciones de consumos existentes que representen al menos el 0,5% de la demanda media del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). De acuerdo con el texto difundido por la Secretaría de Energía, ese porcentaje equivale actualmente a unos 80 MW. De esta manera, los proyectos que superen ese nivel deberán cumplir con las nuevas condiciones para incorporarse al sistema

 

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La medida amplía además el criterio establecido anteriormente para este tipo de grandes usuarios. El nuevo régimen incluye a los proyectos conectados a través de distribuidoras y también a las ampliaciones de demandas que ya se encuentran conectadas al sistema.

 

Una de las principales exigencias del XDEM es que cada proyecto deberá cubrir al menos el 80% de su consumo mensual mediante contratos de generación nueva. Además, deberá contar con potencia firme equivalente al 100% de su demanda máxima. En el caso de los centros de datos, el requisito será aún mayor: deberán disponer de potencia firme equivalente al 115% de su demanda máxima.

 

La Secretaría de Energía justifica este tratamiento particular por las características de este tipo de instalaciones, que presentan un consumo continuo y una elevada sensibilidad a las interrupciones del suministro eléctrico. Los proyectos podrán elegir libremente la tecnología y el proveedor con los que se abastecerán. También podrán optar por instalar generación propia en el mismo punto de conexión.

 

El cambio implica que las inversiones de gran escala deberán incorporar dentro de su propia estructura de costos una parte importante de la infraestructura energética necesaria para garantizar su funcionamiento. El criterio puede resultar especialmente relevante para actividades como los centros de datos y la inteligencia artificial, cuya expansión requiere grandes cantidades de electricidad y una elevada disponibilidad de potencia.

 

 

El desafío será determinar hasta qué punto estas nuevas exigencias ordenan el crecimiento de la demanda sin convertirse en un factor adicional de costos para inversiones que, por su propia naturaleza, necesitan importantes desembolsos iniciales.

 

La resolución también crea un nuevo esquema denominado “Ingreso de Grandes Usuarios Particulares como Agentes al Mercado Eléctrico Mayorista”. La iniciativa busca establecer un marco específico para que los grandes consumidores puedan incorporarse al MEM bajo las nuevas condiciones de abastecimiento.

 

El cambio supone, en los hechos, una diferenciación cada vez más marcada entre los usuarios tradicionales del sistema y aquellos proyectos que demanden grandes cantidades de electricidad. Para estos últimos, el acceso a la red estará acompañado por obligaciones adicionales de generación y potencia firme. La discusión de fondo es cómo acompañar el crecimiento de nuevas actividades intensivas en energía sin trasladar sus necesidades de abastecimiento al conjunto de los usuarios.

 

El Gobierno apuesta a que los nuevos grandes consumidores lleguen al sistema junto con la energía y la potencia necesarias para sostener sus operaciones. La efectividad del esquema dependerá ahora de cómo respondan los proyectos de inversión frente a estas condiciones y de si las nuevas reglas permiten sumar grandes demandas sin generar mayores tensiones sobre la infraestructura eléctrica existente.