Luego de varios anuncios fallidos, la Secretaría de Energía concretó el llamado a licitación para el Proyecto de Transporte Eléctrico AMBA I, una iniciativa clave para resolver los cuellos de botella del Área Metropolitana de Buenos Aires. El proceso venía demorado por las dificultades para conseguir el financiamiento inicial.
La cartera que conduce María Tettamanti explicó en un comunicado que el proyecto tendrá una inversión estimada en USD 800 millones y contempla la construcción de 270 kilómetros de nuevas líneas de transmisión en 500 kV, 220 kV y 132 kV; una nueva estación transformadora en Plomer —de 500/220/132 kV—; sistemas de compensación reactiva STATCOM; y obras complementarias de conexión con las distribuidoras del área.
La iniciativa permitirá ampliar en aproximadamente 2.000 MW la capacidad de demanda que el sistema puede abastecer en el AMBA, una región a la que actualmente no se puede transportar más energía desde otros puntos del país debido a la falta de capacidad de transmisión.
En cuanto a los plazos, la cartera energética detalló que el proceso licitatorio establece que la presentación y apertura del Sobre N.°1, correspondiente a la calificación técnica y financiera, se realizará dentro de los 120 días corridos, es decir, hacia la primera quincena de diciembre de 2026.

En tanto, se prevé completar la evaluación, abrir el Sobre N.° 2 —que contiene la oferta económica— y adjudicar el proyecto a comienzos de 2027. La firma del contrato de concesión se concretaría durante los meses siguientes. El contrato prevé una obra dividida en dos etapas, con un plazo máximo de construcción de 52 meses.
Los problemas de financiamiento
Las sucesivas ocasiones en las que los funcionarios anunciaron que era inminente el llamado a licitación, bajo el esquema de “concesión de obra pública”, se vieron frustradas por las dificultades para conseguir el financiamiento inicial del proyecto. Es que al ser un servicio público regulado quien resulte adjudicatario sólo puede comenzar a recuperar la inversión mediante tarifas -que pagan los beneficiarios- una vez que se habiliten los diferentes tramos.
Frente a esta situación, el Gobierno decidió —tal como explicó ayer El Post Energético— realizar un “reordenamiento” de fondos para destinar fondos de la Cuenta de Exportaciones de CAMMESA al proyecto.
En conferencia de prensa, el vocero Adrián Ravier confirmó que la empresa mixta encargada del despacho eléctrico aportará inicialmente USD 100 millones para que la empresa adjudicataria pueda comenzar los trabajos. El funcionario explicó que, si ese monto se financiara mediante deuda privada, el costo se trasladaría a todo el sistema. Ravier detalló que CAMMESA aportará la mitad “en especie”, mediante transformadores, y la otra mitad en efectivo. Según indicó, ese aporte no será reembolsable.

Este último dato contradice la afirmación del propio portavoz de que, “por primera vez en 20 años”, el proyecto se realizará “por completo” con capital privado. Los fondos de la Cuenta de Exportaciones surgen de las ganancias obtenidas por la venta de energía al exterior —principalmente a Brasil— a un valor superior al del mercado local. Por lo tanto, se trata de recursos del sistema eléctrico, que todos los meses requiere subsidios del Tesoro para funcionar.
El proyecto también cuenta con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo respaldo, en última instancia, involucra al Estado nacional. Además, la empresa adjudicataria podrá adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Por último, la Secretaría de Energía remarcó que AMBA I es la primera de las 16 iniciativas incluidas en el Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico. El programa contempla inversiones por más de USD 6.600 millones y la incorporación de 5.610 kilómetros de líneas de 500 kV en todo el país.