La primera central nuclear de América Latina avanza hacia su segundo ciclo operativo luego de una parada de reacondicionamiento que contempla 292 subproyectos, mejoras en seguridad y eficiencia y una inversión estimada en unos US$ 700 millones.
30 de septiembre de 2026
La primera central nuclear de América Latina avanza hacia su segundo ciclo operativo luego de una parada de reacondicionamiento que contempla 292 subproyectos, mejoras en seguridad y eficiencia y una inversión estimada en unos US$ 700 millones.

La Central Nuclear Atucha I ingresó en una nueva etapa de su proyecto de extensión de vida con el inicio de la carga de combustible que permitirá avanzar hacia su retorno a la operación comercial durante 2027. El proceso se produce después de una parada de reacondicionamiento en la que se ejecutaron más de 17.000 tareas destinadas a renovar, modernizar y reforzar distintos sistemas de la instalación.
Ubicada en Lima, partido de Zárate, Atucha I fue conectada al sistema eléctrico argentino en 1974 y es la primera central nuclear de potencia de América Latina. Tras completar 50 años de operación y finalizar su primer ciclo de vida útil en septiembre de 2024, la planta permanece fuera de servicio mientras Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) lleva adelante el proyecto que busca extender su funcionamiento por otros 20 años.
La extensión de vida de Atucha I contempla 292 subproyectos entre trabajos prioritarios y secundarios. De ese conjunto, 41 corresponden a intervenciones consideradas clave dentro del Documento Marco de Licenciamiento aprobado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), mientras que otros 251 están vinculados con mejoras destinadas a elevar la eficiencia y disponibilidad de la central.
Entre las principales intervenciones se encuentran la renovación del sistema de protección del reactor, la calificación ambiental de equipos, la separación de redundancias, la renovación de filtros del sistema de inyección de seguridad y la incorporación de nuevas barreras anti derrame.

La obra también incluye la modernización de la turbina, con el objetivo de mejorar el desempeño de la central y alcanzar un factor de carga del 88%. Otro de los objetivos es ampliar de 12 a 18 meses el período entre paradas de mantenimiento, lo que permitiría reducir los tiempos de indisponibilidad y aumentar la generación a lo largo del nuevo ciclo operativo.
El proyecto fue diseñado no solamente para permitir que Atucha I vuelva a generar electricidad, sino también para adecuar distintos sistemas de la central a estándares de seguridad más exigentes.
La ARN mantiene la fiscalización y el control regulatorio de las modificaciones que se están implementando. Según el organismo, el proyecto apunta a elevar las bases de diseño de la instalación a un nivel de seguridad superior al correspondiente a su licenciamiento original, en línea con estándares internacionales actuales.
Entre las obras se incluyen modificaciones en los sistemas de seguridad y en la infraestructura necesaria para operar durante el segundo ciclo. El proyecto contempla, además, la modernización de sistemas de control, equipos eléctricos y distintos componentes asociados al funcionamiento del reactor y de la generación eléctrica.
La extensión de vida representa una inversión estimada en alrededor de US$700 millones y demandó un importante despliegue de personal especializado. La planificación del proyecto contempla un promedio de unas 600 personas trabajando por año, con un pico cercano a 2.000 trabajadores durante las etapas de mayor intensidad de obra.
La parada de reacondicionamiento fue planificada con una duración de aproximadamente 30 meses. El objetivo es que Atucha I vuelva a alcanzar la criticidad y posteriormente complete las etapas necesarias para su regreso al sistema eléctrico durante 2027. La documentación oficial de la ARN señala actualmente que los trabajos se encuentran en ejecución y que la finalización está prevista para mediados de 2027.
Atucha I cuenta con una potencia eléctrica bruta de 362 MW y utiliza un reactor de recipiente de presión, con agua pesada como moderador y refrigerante y uranio levemente enriquecido como combustible. Su extensión de vida permitirá mantener una fuente de generación de base dentro del sistema eléctrico argentino durante dos décadas adicionales.
Ahora, con el comienzo de la carga de combustible, Atucha I entra en una de las últimas etapas de un proceso de reacondicionamiento que abarcó miles de tareas y modificaciones sobre una instalación con más de cinco décadas de historia. El próximo paso será completar las pruebas y verificaciones técnicas y regulatorias necesarias antes de su retorno a la generación comercial previsto para 2027.
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