Argentina está a las puertas de un cambio en su matriz productiva y exportadora. Durante su intervención en el AmCham Energy Forum 2026, Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy (SESA), ratificó que el año que viene nuestro país tendrá su primer proyecto de exportación de gas natural licuado en funcionamiento.
El consorcio, que lidera PAE y del que participan otras petroleras, tiene previsto que en junio de 2027 arribe a las costas de Río Negro el primer barco licuefactor, el Hilli Episeyo, al que un año más tarde se sumará el segundo buque, denominado Esperanza. Entre ambos, se alcanzará una capacidad total de procesamiento de 6 millones de toneladas de GNL anuales, lo que equivale unos 27 millones de metros cúbicos por día. Freyre detalló que ese volumen requerirá el 20% de la producción actual de gas natural de Argentina para ser licuado y exportado.
La semana pasada, el Hilli Episeyo inició su traslado hacia Singapur para una puesta a punto final antes de su llegada al Golfo San Matías, donde permanecerá amarrado por un periodo de 20 años. Tras su llegada el año próximo, el sistema pasará por un proceso de “comisionado”, con el objetivo de entrar en régimen pleno de exportación hacia septiembre u octubre de ese mismo año.

La magnitud económica del proyecto se refleja en sus cifras de inversión y logística. A los barcos, se suma -para la segunda etapa- un gasoducto “dedicado” desde Tratayén hasta San Antonio Este, entre otras obras, que en su conjunto superan los US$ 700 millones.
En términos de divisas, el impacto será rotundo para la balanza comercial argentina. Freyre proyectó que, con un precio de exportación de entre 8 y 9 dólares por millón de BTU, el proyecto generará ingresos por entre US$ 2.500 y US$ 3.000 millones anuales.
En cuanto a la comercialización, Southern Energy ya se aseguró un contrato con la agencia alemana SEFE por 2 millones de toneladas anuales durante 8 años. El resto del volumen se colocará en el mercado global, donde existe un fuerte interés por la diversificación que ofrece Argentina para compradores asiáticos, europeos y americanos.
El ejecutivo recordó que la elección del Golfo San Matías en Río Negro respondió a condiciones técnicas óptimas de profundidad y clima. En tanto, el proyecto ya está dinamizando la región: en la fase constructiva emplea actualmente a unas 500 personas, mientras que para el gasoducto estiman sumar unas 1.300 personas a partir de septiembre. Una vez en operación, los barcos albergarán a 350 técnicos, demandando servicios permanentes de logística, hotelería y catering en la provincia.