YPF formalizó el cierre de la cesión del 20% de su participación en los contratos de Unión Transitoria para los bloques La Escalonada y Rincón La Ceniza a favor de Pluspetrol S.A., según se notificó a la Comisión Nacional de Valores (CNV). La transacción se estructuró a través de Vaca Muerta Inversiones S.A. (VMI) —sociedad controlada en un 100% por la petrolera estatal—, la cual mantendrá un 25% de participación en ambos activos.

 

Con la entrada de Pluspetrol, la nueva composición contractual de los bloques reordena el consorcio: Shell conserva el 45% y la operación de las áreas; VMI retiene el 25%; Pluspetrol suma el 20%; y la firma provincial Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) mantiene el 10% restante. En conjunto, La Escalonada y Rincón La Ceniza abarcan casi 460 kilómetros cuadrados en la formación no convencional. La Escalonada cuenta con 239 km² con potencial en petróleo volátil y gas condensado, mientras que Rincón La Ceniza abarca 220,77 km² centrados en gas húmedo y condensado.

 

Consolidación del mapa gasífero de YPF

 

Como contrapartida de la cesión, Pluspetrol traspasó a YPF las participaciones que poseía en las áreas Aguada Villanueva, Meseta Buena Esperanza y Las Tacanas. Como la compañía de bandera ya poseía el 50% de estos yacimientos, la operación le permite alcanzar el 100% del control y la titularidad en las tres áreas.

 

Ejecutivos de Pluspetrol con el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa.

 

El movimiento se alinea con la estrategia de YPF de consolidar bloques con alto potencial de gas en la Cuenca Neuquina para ampliar la oferta nacional y respaldar futuros proyectos de exportación. Tanto Aguada Villanueva como Meseta Buena Esperanza registran actividad hidrocarburífera vigente, mientras que Las Tacanas se encuentra en fase de evaluación en la ventana de gas.

 

La operación entre ambas compañías comenzó a gestarse en enero de 2026 bajo un esquema indirecto, pero fue reestructurada en abril para que Pluspetrol obtuviera una participación contractual directa en ambos bloques. El cierre definitivo requirió la autorización de la Provincia del Neuquén —debido a la titularidad de GyP— y la decisión formal de Shell y la empresa provincial de no hacer uso de sus derechos de preferencia.