La energía nuclear volvió a alcanzar un récord mundial de generación eléctrica y consolidó una tendencia de recuperación que comenzó a ganar fuerza en los últimos años. Según el nuevo World Nuclear Outlook Report 2026, elaborado por la World Nuclear Association (WNA), los reactores nucleares produjeron 2.702 TWh durante 2025, 35 TWh más que en 2024, cuando ya habían alcanzado el máximo histórico hasta ese momento.
El dato marca el segundo récord anual consecutivo para la generación nuclear y se produce en paralelo con un incremento de los proyectos de nuevas centrales, especialmente en Asia. La WNA sostiene que el sector ingresó en 2026 con un renovado respaldo político y con objetivos de expansión en numerosos países.
La energía nuclear aportó alrededor del 9% de toda la electricidad mundial durante 2025. Aunque su participación porcentual es inferior a la registrada durante su máximo histórico —alrededor del 17% a mediados de los años 90—, la generación absoluta se encuentra en su mayor nivel debido al crecimiento de la demanda eléctrica global.
El principal motor de esta expansión está en Asia. Desde 2012, la generación nuclear de la región aumentó aproximadamente dos veces y media, impulsada principalmente por el fuerte crecimiento de China y por la incorporación de nuevos reactores en India, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos.

El contraste con Europa occidental es marcado. Mientras Asia incrementa su producción, Europa occidental y central continúa atravesando una tendencia descendente debido al cierre de centrales, entre ellas las últimas unidades de Alemania y otros reactores en Bélgica, Suecia, Suiza y el Reino Unido.
La evolución muestra así un cambio en el mapa nuclear mundial: el crecimiento de la generación ya no depende principalmente de los mercados tradicionales de Europa y América del Norte, sino de la expansión de las economías asiáticas.
El parque nuclear mundial alcanzó durante 2025 un factor de capacidad promedio de 83,7%, lo que refleja el elevado nivel de utilización de los reactores. La WNA destaca que los buenos niveles de desempeño también se mantienen entre las centrales más antiguas y que no se observa un deterioro generalizado de la performance asociado a la edad de los reactores.
Para la industria, este punto resulta central porque una parte de la estrategia para aumentar la generación nuclear mundial no depende exclusivamente de construir nuevas centrales. Extender la vida útil de los reactores existentes aparece como una de las vías más rápidas para conservar y aumentar la oferta de electricidad de bajas emisiones. Según la WNA, la operación prolongada de las centrales existentes constituye una alternativa inmediata y relativamente costo-efectiva frente a la necesidad de incorporar nueva generación.

La expansión también empieza a reflejarse en las nuevas obras: durante 2025 comenzó la construcción de 11 reactores, mientras que la capacidad nuclear en construcción llegó a 82 GW. De los 11 reactores que iniciaron obras, nueve correspondieron a China y dos a Rusia.
Además, la cartera mundial de proyectos planificados, propuestos y potenciales aumentó hasta alcanzar unos 416 GW, reduciendo la distancia entre las metas anunciadas por los gobiernos y los proyectos que efectivamente comienzan a avanzar. La WNA estima que los reactores actualmente en construcción podrían sumar 54 GW de capacidad nuclear hacia 2030, mientras que otros 28 GW actualmente en construcción entrarían en operación hacia 2035.
El informe también analiza el objetivo internacional acordado en la COP28 de triplicar la capacidad nuclear mundial hacia 2050, respaldado actualmente por 38 países. De acuerdo con la evaluación de la WNA, si se concretaran los objetivos nacionales, los proyectos identificados y la continuidad de las centrales existentes, la capacidad nuclear mundial podría alcanzar aproximadamente 1.457 GW en 2050. Ese volumen superaría en más de 200 GW el nivel necesario para cumplir con el objetivo de triplicación. Sin embargo, la propia asociación advierte que existe una diferencia entre anunciar objetivos y construir centrales.
El desafío para el resto de esta década será convertir las metas nacionales en carteras concretas de proyectos, respaldadas por financiamiento, capacidad industrial, trabajadores especializados y marcos regulatorios capaces de acompañar la expansión. Actualmente, la generación nuclear evita alrededor de 1.250 millones de toneladas de CO₂ por año, según el informe, un volumen superior a las emisiones anuales combinadas de los sectores de aviación y transporte marítimo.
La recuperación de la nuclear no implica, sin embargo, un crecimiento uniforme en todo el mundo. Mientras China y otros países asiáticos incorporan nuevos reactores a gran velocidad, algunas economías desarrolladas continúan reduciendo su parque nuclear. La tendencia global sí muestra, no obstante, un cambio respecto de la década posterior al accidente de Fukushima: la construcción de nuevos reactores volvió a ocupar un lugar central en las estrategias energéticas de numerosos gobiernos.
El desafío, a partir de ahora, será transformar ese renovado interés político en obras concretas. La industria nuclear ya produce más electricidad que nunca; el próximo objetivo es lograr que esa expansión deje de ser una excepción y se convierta en una tendencia sostenida durante las próximas décadas.