El proyecto del Presupuesto 2027 que remitió el poder ejecutivo muestra la hoja de ruta de los subsidios energéticos para un año clave que estará marcado por las elecciones, la volatilidad internacional y la baja de las importaciones por distintas obras en marcha. 

 

De acuerdo con las planillas del proyecto, la empresa estatal Enarsa tendrá un crédito para gastos corrientes de $ 980 mil millones, lo que implica un 24% ciento más que este año en términos nominales y una suba del  5% si se descuenta la inflación que proyecta la “Ley de Leyes”. 

 

El dato resulta a priori llamativo: Enarsa es una compañía en proceso de cierre y desguace, que no tiene obras públicas (se frenó la reversión del Gasoducto Norte y las represas de Santa Cruz fueron transferidas a la secretaría de Energía), se desprendió de las acciones en Transener y tiene en carpeta la privatización de las centrales térmicas San Martín y Belgrano, a lo que se sumarían algunos gasoductos. De la misma manera, se supone que para 2027 las importaciones de gas natural licuado caerán significativamente porque desde mayo estará operativa la ampliación del gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner) que permitirá sumar 15 millones de m3 de gas por día. 

 

Más aún, este año la secretaría de Energía dejó de subsidiar el gas importado. María Tettamanti dispuso que solo se confirme la compra de barcos de GNL en caso de existir demanda firme que se haga cargo de su costo, para lo que realizó subastas en el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA). En tanto, para los usuarios de distribuidoras de gas ese sobrecosto se repaga a través del mecanismo de Diferencias Diarias Acumuladas (DDA), por el cual en los próximos meses abonarán un precio mayor por el gas para cubrir la diferencia con el de invierno.  

 

 

Sin embargo, Enarsa deberá seguir pagando la diferencia entre lo que reciben los productores por el Plan Gas y lo que pagan los usuarios en sus boletas, tendiendo en cuenta que los que forman parte del programa de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). La idea del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, es continuar trasladando esos mayores costos con un ojo en la inflación, un indicador clave en el año electoral, cuando Milei se jugará la continuidad de su proyecto. 

 

Fuerte recortes en los subsidios de CAMMESA 

 

Como contracara, el Gobierno espera aplicar un fuerte recorte a los subsidios a la energía eléctrica. Los gastos corrientes de CAMMESA se ubicarán apenas por encima de los $3.000 millones, lo que implica una caída del 45% en términos reales en relación a este año. 

 

El proyecto de presupuesto propone llevar la cobertura del costo mayorista de la tarifa que pagan los usuarios residenciales sin subsidio al 94,62% mientras que en los del programa SEF llegará al 64,27%. Esto podría tener un fuerte impacto en las facturas de los usuarios, por lo que habrá que ver cuánto finalmente se traslada.  

 

Según datos de CAMMESA, a julio de este año era de 86% para los residenciales sin subsidios y del 32% para quienes forman parte del programa SEF.