La potencia asiática alcanzó un hito histórico en julio: la potencia fotovoltaica instalada llegó a 1.286 GW, apenas por encima de los 1.285 GW de las centrales de carbón.
16 de septiembre de 2026
La potencia asiática alcanzó un hito histórico en julio: la potencia fotovoltaica instalada llegó a 1.286 GW, apenas por encima de los 1.285 GW de las centrales de carbón.

China alcanzó un nuevo hito en su transformación energética. Por primera vez, la capacidad solar instalada del país superó a la capacidad de generación eléctrica a carbón, según los datos difundidos por la Administración Nacional de Energía de China (NEA).
A finales de julio, China contaba con 1.286 gigavatios (GW) de potencia solar instalada, frente a 1.285 GW de capacidad de generación a carbón. El dato fue presentado por las autoridades chinas como un punto de inflexión para el sistema energético del mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero.
El avance adquiere mayor dimensión si se observa la velocidad con la que se produjo. La energía solar representaba prácticamente una porción marginal de la matriz china hace poco más de una década, mientras que actualmente concentra alrededor del 31,5% de toda la capacidad eléctrica instalada del país. El nuevo récord requiere una precisión importante: China superó al carbón en capacidad instalada, no en generación eléctrica efectiva.
Los paneles solares producen electricidad cuando existe radiación solar, mientras que las centrales térmicas pueden operar de manera continua y, por lo tanto, tienen factores de utilización diferentes.
De hecho, durante los primeros siete meses de 2026 la generación solar alcanzó 802.400 millones de kWh, un incremento del 15,5% interanual y equivalente a aproximadamente una octava parte de la electricidad producida en el país. La NEA no informó en ese comunicado el volumen comparable de generación eléctrica a carbón para el mismo período. Por eso, el hito marca fundamentalmente un cambio en la estructura de la capacidad instalada, más que el reemplazo inmediato del carbón como principal fuente de generación.
El crecimiento de la energía solar forma parte de una expansión mucho más amplia de las renovables en China. Durante 2025, el país instaló un récord de 315 GW de nueva capacidad solar y 119 GW de energía eólica. E conjunto, ambas tecnologías representaron más del 80% de toda la nueva capacidad de generación incorporada durante ese año, según datos del China Electricity Council citados por Euronews.

El ritmo de expansión chino tiene además un impacto que excede sus fronteras. La enorme escala de fabricación de paneles, componentes y equipos eléctricos permitió reducir los costos de las tecnologías solares y acelerar su incorporación en otros mercados. La producción masiva de equipamiento solar en China es uno de los factores que explican la caída de los costos de la generación fotovoltaica a nivel global.
Pero como veíamos anteriormente, el avance de las renovables no implica que China haya abandonado el carbón. La economía asiática continúa utilizando grandes cantidades de centrales térmicas para garantizar el abastecimiento de una demanda eléctrica que sigue creciendo. Sin embargo, la generación eléctrica a carbón cayó cerca de 2% durante 2025, el primer descenso registrado en seis años, incluso mientras aumentaba el consumo de electricidad.
La evolución es seguida de cerca porque China continúa siendo el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero. El país mantiene como objetivos alcanzar el pico de sus emisiones de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono en 2060.
Al mismo tiempo, el crecimiento de las renovables plantea nuevos desafíos para la red eléctrica. El fuerte aumento de la generación solar y eólica exige más capacidad de transmisión, almacenamiento y flexibilidad para evitar que parte de esa electricidad no pueda ser aprovechada cuando la producción renovable supera la capacidad disponible del sistema. El país también está avanzando en electrificación del transporte y otras actividades industriales, mientras busca reducir su exposición a las importaciones de combustibles fósiles.
La tendencia se produce, además, en un contexto energético internacional en el que la seguridad del suministro volvió a ganar importancia. Las tensiones geopolíticas de 2026 provocaron fuertes alteraciones en los mercados de petróleo y gas y llevaron a varios países de Asia y Europa a acelerar inversiones en renovables para reducir su dependencia de combustibles importados.
Así, el nuevo récord chino no supone todavía el fin de la era del carbón en el país. Pero sí muestra un cambio significativo en la dirección de su sistema eléctrico: por primera vez, China tiene más capacidad solar instalada que capacidad de generación a carbón, en una transformación cuya escala puede tener consecuencias sobre los costos, las tecnologías y la estructura del mercado energético mundial.
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