La fuerte crecida registrada en el río Paraná obligó a la Central Hidroeléctrica Yacyretá a abrir las compuertas de sus vertederos —activando primero el brazo Aña Cuá y luego el vertedero principal— para evacuar el extraordinario volumen de agua ingresante. El fenómeno es impulsado por precipitaciones excepcionales asociadas al fenómeno “El Niño”, especialmente en la cuenca del río Iguazú, donde las lluvias superaron en cinco veces las proyecciones e incrementaron su caudal de 1.500 m³/s a 9.000 m³/s. 

 

Al sumarse a las descargas de 19.000 m³/s procedentes de la represa de Itaipú, los afluentes alcanzaron marcas iniciales de 28.000 m³/s, proyectándose que los elevados caudales se mantendrán con picos de entre 35.000 y 39.000 m³/s. Según informes del sector de Hidrología de la EBY, el volumen actual supera en un 37% la media de septiembre y un 40% la de octubre.

 

En este contexto, la usina funciona a plena capacidad comercial con 18 de sus 20 turbinas en marcha, generando unos 2.600 MW de potencia compartida entre Argentina y Paraguay. Por la casa de máquinas circulan unos 13.000 m³/s —equivalentes a 13 millones de litros por segundo—, mientras que por los vertederos se descargan los excedentes. 

 

Al respecto, el Ing. Richart Omar Pintar, jefe del Departamento Técnico de Yacyretá por la Argentina, precisó que la central se encuentra vertiendo entre el 30% y el 33% de su capacidad total de evacuación, registrando un caudal circulante total del orden de los 37.400 m³/s.

 

 

Pintar remarcó además la naturaleza operativa del complejo: “Nuestra central es de pasada, es decir, todo lo que viene de arriba lo tenemos que verter aguas abajo; no tenemos capacidad de almacenamiento”. En la misma línea, el Ing. Ronnie Ayala, jefe técnico por la Margen Derecha, subrayó que la apertura de compuertas busca amortiguar el impacto del agua y no provoca las inundaciones, aclarando que el fenómeno natural tendría un efecto similar o mayor si la represa no existiera. Asimismo, fuentes técnicas confirmaron que no existe ningún riesgo operativo ni estructural en las instalaciones.

 

Respecto a la generación eléctrica, Pintar detalló una consecuencia técnica directa de las grandes crecidas: al elevarse el nivel del río aguas abajo, se reduce el ‘salto técnico’ (la diferencia de altura en la caída del agua). Esta disminución del salto impacta de forma casi lineal en la potencia efectiva de las turbinas, restando algunos megavatios a su capacidad nominal. Pese a esta limitación puntual, la voluminosa inyección hidroeléctrica —con un costo cercano a US$ 28/MWh— resulta beneficiosa para el sistema eléctrico argentino al desplazar generación térmica de mayor costo y reducir subsidios energéticos.

 

En materia de seguridad vial y turismo, la Entidad Binacional dispuso la suspensión del tránsito vehicular sobre el vertedero principal entre Ayolas e Ituzaingó, así como la pausa de las visitas guiadas. Pintar justificó la decisión explicando que el gran volumen de agua erogado genera una nube de spray sobre la calzada y distrae a los automovilistas que intentan tomar fotografías, generando situaciones de riesgo insospechadas para los conductores. En contrapartida, el especialista destacó que la crecida favorece la navegación fluvial aguas abajo al garantizar mayor calado y profundidad, manteniéndose operativa la esclusa de navegación para el transporte de carga.

 

Por último, el estado de alerta hidrológico se mantiene en las comunidades ribereñas ante la persistencia de la crecida. En Puerto Ituzaingó (Argentina), con nivel de alerta en 3,50 metros y evacuación en 4,00 metros, se proyectan marcas de entre 4,80 y 5,00 metros. En Puerto Ayolas (Paraguay), el río sobrepasó la cota de inundabilidad (4,50 m) con previsiones de alcanzar alturas de entre 6,00 y 6,30 metros. Pintar recordó que la EBY ha emitido cinco alertas preventivas desde principios de septiembre, lo que permitió a los municipios locales coordinar evacuaciones preventivas en las zonas de riesgo previamente mapeadas.