El crecimiento de la producción de gas de Vaca Muerta abre una oportunidad que excede al mercado energético argentino: utilizar ese recurso como materia prima para desarrollar una industria regional de fertilizantes y reducir la fuerte dependencia del Cono Sur de las importaciones.

 

Esa es una de las principales conclusiones de la Fase VI del Proyecto Regional de Integración Gasífera del MERCOSUR y Chile, presentado en Montevideo por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, con el apoyo de ALADI y el IICA.

 

Durante la apertura, Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, señaló: “El escenario global cambió y la región necesita responder con pragmatismo. América Latina cuenta con enormes recursos energéticos, alimentarios y humanos, y con capacidades públicas y privadas para transformarlos en desarrollo. El desafío es construir soluciones colectivas que articulen energía, agro, infraestructura y comercio, y nos permitan aprovechar esas oportunidades en beneficio de nuestros países y sus ciudadanos”. 

 

En tanto, Sergio Abreu, Secretario General de ALADI, destacó: “La integración energética debe formar parte de una visión estratégica de mediano y largo plazo, por encima de los ciclos de gobierno. Tenemos que aprender a trabajar en conjunto entre países, sectores productivos, organismos regionales y organismos de financiamiento para aprovechar la complementariedad de nuestros recursos y traducirla en mayor productividad y competitividad para la región”.

 

Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE.

 

Las principales conclusiones del estudio 

 

El estudio sostiene que los recursos gasíferos disponibles en la región permitirían sustituir el 100% de las importaciones de urea con producción regional competitiva. Para alcanzar ese objetivo sería necesario incorporar una demanda adicional de aproximadamente 12 millones de metros cúbicos diarios de gas natural y movilizar inversiones cercanas a US$ 15.000 millones.

 

La propuesta coloca al gas natural como un insumo estratégico para avanzar en una segunda etapa de industrialización de los recursos de Vaca Muerta: no sólo producir y exportar gas, sino utilizarlo para fabricar productos con mayor valor agregado destinados a una región con una enorme demanda agrícola.

 

Durante 2025, los países del MERCOSUR y Chile consumieron 21,4 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados, pero produjeron apenas 1,8 millones. Esto significa que el 92% de la demanda fue cubierta mediante importaciones, por un valor de US$ 6.513 millones.

 

La situación es particularmente significativa en el caso de la urea, uno de los principales fertilizantes utilizados para aportar nitrógeno a los cultivos. Las importaciones regionales rondan los 10 millones de toneladas anuales, por aproximadamente US$ 4.000 millones.

 

El volumen de demanda tiene además una dimensión estratégica: los países de la región exportan más de US$ 250.000 millones anuales en productos de base agraria, por lo que garantizar el abastecimiento de fertilizantes constituye un factor relevante para la competitividad del sector agropecuario. El estudio identifica dos grandes fuentes de gas natural que podrían sostener la expansión de esta industria: Vaca Muerta en Argentina y el presal brasileño.

 

 

La disponibilidad de gas resulta determinante porque es una de las principales variables que definen la competitividad de una planta de fertilizantes. De acuerdo con el informe, una nueva instalación con capacidad para producir un millón de toneladas de urea al año requiere aproximadamente 1,7 millones de metros cúbicos diarios de gas.

 

Bajo los supuestos analizados, la producción regional podría competir con la urea importada incluso con precios del gas en planta de hasta US$ 14 por millón de BTU, según el comunicado. La expansión de Vaca Muerta podría generar una nueva demanda industrial para el gas argentino y, al mismo tiempo, contribuir a abastecer mercados agrícolas regionales.

 

El informe identifica además una oportunidad concreta para la Argentina: el desarrollo de Vaca Muerta ya permitió avanzar en dos proyectos que podrían sumar 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad de producción de urea. De concretarse, ese volumen sería suficiente para sustituir las actuales importaciones argentinas y generar excedentes destinados a otros mercados regionales.

 

La oportunidad resulta particularmente relevante si se considera la magnitud del mercado brasileño. Brasil concentra aproximadamente el 80% del consumo regional de fertilizantes, por lo que aparece como el principal mercado potencial para la nueva producción.

 

El planteo presentado en Montevideo busca cambiar la mirada sobre la integración energética regional: en lugar de limitarse a analizar cuánto gas puede producir cada país, transportar o intercambiar, el proyecto propone evaluar qué industrias pueden desarrollarse a partir de esa disponibilidad energética. Para Argentina, esta discusión tiene una implicancia directa: Vaca Muerta no sólo puede convertirse en una fuente de mayores exportaciones de hidrocarburos, sino también en un proveedor de energía para nuevas industrias.

 

 

La fabricación de fertilizantes aparece como una de las alternativas con mayor potencial porque permite transformar gas natural en un producto de demanda regional y, al mismo tiempo, reducir la salida de divisas destinada a comprar fertilizantes en otros mercados.

 

La oportunidad identificada por OLACDE y CAF aparece en un momento en el que Argentina busca ampliar aceleradamente la producción de Vaca Muerta y desarrollar nueva infraestructura para evacuar el gas y el petróleo hacia los mercados internos y externos.

 

La producción de fertilizantes podría convertirse en una demanda adicional de gas de largo plazo y contribuir a diversificar los destinos del recurso. Para alcanzar el potencial estimado será necesario resolver cuestiones de infraestructura, financiamiento, logística, integración regional y condiciones de abastecimiento energético.

 

En ese escenario, el crecimiento de Vaca Muerta podría dejar de medirse solamente en barriles de petróleo o millones de metros cúbicos de gas. También podría comenzar a medirse en fertilizantes, producción industrial, sustitución de importaciones y mayor valor agregado para toda la región.