El impacto del “Cargo Estabilizado GUDIs” por los consumos de junuio disparó los costos industriales en todo el país, con casos donde este ítem ya representa más de la mitad del total de la factura, a quienes compran la energía a distribuidoras.
El impacto del “Cargo Estabilizado GUDIs” por los consumos de junuio disparó los costos industriales en todo el país, con casos donde este ítem ya representa más de la mitad del total de la factura, a quienes compran la energía a distribuidoras.

Por
Horacio Mizrahi
La reforma del mercado eléctrico impulsada por el Gobierno, plasmada en la Resolución Nº 400/2025, tenía como objetivos declarados aumentar la competencia, reducir la intervención estatal y bajar los costos del sistema. Sin embargo, a medida que avanzan los meses, los Grandes Usuarios de energía eléctrica están experimentando el efecto contrario: un encarecimiento sin precedentes de sus costos operativos debido a la volatilidad del precio “spot” y a la reasignación de costos de generación.
Desde la implementación del nuevo esquema en noviembre de 2025, los precios para los grandes usuarios que operan en el mercado spot (sin contratos a término) comenzaron una escalada que alcanzó niveles récord a mediados de 2026. En junio, el precio spot se situó en 186,6 USD/MWh, lo que representa un incremento del 97% respecto a los 94,7 USD/MWh registrados en el mismo mes del año anterior, antes de la desregulación.
Para los denominados GUDIs (Grandes Usuarios de Distribuidoras), este salto no llega solo a través del cuadro tarifario, sino mediante un mecanismo técnico denominado “Res 976/23 Cargo Estabilizado GUDIs”. Este cargo tiene la función de cubrir la brecha entre el precio que la Secretaría de Energía traslada a los cuadros tarifarios (precio estacional de la energía) y el costo real de la energía en el mercado mayorista. En junio, esta diferencia fue abismal: mientras el precio trasladado a tarifas rondó los 90.000 $/MWh, el costo real efectivamente registrado superó los 258.000 $/MWh, una brecha superior al 185%.

El impacto en la economía real es alarmante. Según un caso al que accedió El Post Energético, una industria ubicada en el Parque Industrial de Pilar, que recibe el servicio a través de EDENOR, tuvo en junio un incremento del 125% en su factura final de electricidad por la aplicación de este cargo complementario.
Para un Gran Usuario con una potencia superior a los 300 kW, los números son elocuentes: de una factura total de $238.809.835, el cargo GUDI por ajuste de potencia ya representa el 56% del costo total. Esta situación no es exclusiva de la zona norte.

Analistas del sector señalan que la reforma diseñada por la Secretaría de Energía, bajo la conducción de María Tettamanti, dejó a las compras spot expuestas a las fuentes de generación más costosas y volátiles, como la térmica alimentada por gas natural o gasoil. A esto se suma el contexto internacional, donde la guerra en Medio Oriente elevó un 50% el precio del Gas Natural Licuado (GNL), costo que ahora se traslada directamente al sistema de generación.
El esquema actual permite a los generadores térmicos obtener rentabilidad por la gestión del combustible y por los Costos Variables de Producción (CVP), con un tope de renta del 15% sobre el costo marginal. En este escenario de desregulación, los grandes usuarios que no logran contractualizar su energía en el mercado a término (MATE) quedan a merced de un mercado spot que ha superado con creces todas las proyecciones, incluso las más pesimistas de CAMMESA.