En lo que representa un hito crucial para el principal proyecto de exportación de gas natural licuado del país,  el consorcio San Matías Pipeline (SMP) cerró un préstamo sindicado de USD 900 millones. Los fondos serán destinados al desarrollo del gasoducto “dedicado” diseñado para transportar fluido desde la Cuenca Neuquina hasta las dos terminales flotantes de licuefacción que operará el consorcio Southern Energy (SESA) en el Golfo San Matías, provincia de Río Negro.

 

La obra prevé una inversión de USD 1.300 millones en total. El crédito estructurado cubrirá el 69% del requerimiento financiero (USD 900 millones), mientras que el 31% restante (USD 400 millones) se completará mediante aportes de capital directo de las empresas accionistas.

 

La estructuración de la línea de crédito se cerró bajo la modalidad de Project Finance, respaldando el repago con los flujos de fondos futuros derivados de contratos de transporte de gas a largo plazo. El financiamiento fue liderado por Citi, JP Morgan, Santander e Itaú en carácter de bancos organizadores [22]. El sindicato prestamista se complementó con la participación de entidades de peso global y regional como BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China.

 

Las condiciones del crédito contemplan un plazo de siete años, que incluye un período de gracia de tres años. En cuanto al costo financiero, se fijó una tasa de 4,25% más la tasa de referencia SOFR (Secured Overnight Financing Rate), lo que sitúa la tasa final estimada en torno al 7,8% anual.

 

 

El consorcio y las terminales flotantes en Río Negro

 

El consorcio encargado del ducto, San Matías Pipeline, está integrado por las firmas Pan American Energy (PAE) con el 30%, YPF con el 25%, Pampa Energía con el 20%, Harbour Energy con el 15% y Golar LNG con el 10%. Los mismos socios replican su participación accionaria en Southern Energy (SESA), el consorcio que operará los buques licuefactores encargados de transformar el gas en líquido para su posterior exportación ultramarina.

 

El plan operativo contempla el posicionamiento de dos buques de licuefacción frente a la costa rionegrina, con una capacidad conjunta de producción de 6 millones de toneladas anuales de GNL. El primer buque, bautizado como “Hilli Episeyo”, iniciará operaciones en 2027. El segundo buque flotante, el “Esperanza” (anteriormente conocido como MKII), tiene su fecha de inicio proyectada para 2028, cuando esté operativo el ducto “dedicado”.

 

El gasoducto tendrá una extensión total de 472 kilómetros y un diámetro de 36 pulgadas (similar al ex gasoducto Kirchner), alcanzando una capacidad máxima de transporte de 27 millones de m³ diarios de gas natural. La traza se extenderá desde la cabecera en Tratayén (provincia de Neuquén) hasta el empalme costero en Río Negro con el sistema de GNL de Southern Energy.

 

A fines de abril de este año, se seleccionó a la UTE Víctor Contreras-SICIM para la construcción del gasoducto, imponiéndose en la licitación ante consorcios competidores como la UTE Techint-SACDE, Pumpco, Bonatti-Contreras Hermanos y BTU. En tanto, la planta compresora intermedia, que se ubicará en el kilómetro 80 de la traza (en territorio rionegrino), fue adjudicada a la firma Oilfield Production Services y tendrá una potencia instalada de 46.000 HP.

 

Marcos Bulgheroni, Group CEO de PAE; Rodolfo Freyre, Presidente de SESA; Betina Pasquali de Fonseca, embajadora argentina en la República Federal de Alemania; Doris Honold, miembro del Consejo de Supervisión de SEFE, Frédéric Barnaud, CCO de SEFE; Dr. Egbert Laege; CEO de SEFE.

 

El proyecto cuenta con los estudios de impacto ambiental validados por Neuquén y Río Negro, y fue formalmente incorporado bajo los beneficios del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) en junio pasado. 

 

A diferencia de otras iniciativas de gran volumen planteadas en el mediano plazo, el proyecto de PAE y sus socios cuenta con compromisos comerciales firmes que acortan los plazos de retorno. En febrero, Southern Energy suscribió un contrato histórico en Berlín con la compañía estatal alemana Securing Energy for Europe (SEFE) para el suministro de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante un lapso de ocho años.

 

Dicho contrato —el mayor acuerdo de exportación en la historia de la industria del gas argentina— compromete más del 80% de la capacidad de producción del buque Hilli Episeyo y se estima que generará ingresos que podrían superar los USD 7.000 millones.

 

A lo largo de sus 20 años de vida útil previstos, SESA proyecta inversiones de capital superiores a los USD 15.000 millones, estimando ingresos de exportación en el orden de los USD 20.000 millones en el período comprendido entre 2027 y 2035.

 

El proyecto SESA se posiciona como el “pionero” de la exportación de GNL en el país, adelantándose al megaemprendimiento Argentina LNG (impulsado por YPF, Eni y XRG). Aunque este último posee una escala superior proyectada de inversión (estimada en USD 51.000 millones y habiendo solicitado su adhesión al RIGI este mes), su entrada en operación comercial está prevista recién para el año 2031.