La Central Nuclear Embalse salió de servicio el viernes pasado, después de la hora pico nocturna, para comenzar una nueva parada de inspección y mantenimiento. Según el cronograma informado por Nucleoeléctrica Argentina, el regreso al sistema eléctrico está previsto para fines de noviembre. Además, la empresa operadora de las centrales nucleares argentinas destacó que este esquema permite aumentar el tiempo de generación y reducir la frecuencia de los mantenimientos, sin modificar los estándares de seguridad. 

 

El cambio forma parte de un proceso de mejora continua basado en la experiencia de centrales de tecnología similar: extender los períodos de operación permite reducir la frecuencia de las intervenciones sobre los equipos y también la cantidad de períodos en los que determinados sistemas deben quedar fuera de servicio para realizar tareas de mantenimiento. Nucleoeléctrica también destacó otros efectos asociados a este esquema, como una menor exposición radiológica del personal, una reducción en la generación de residuos y menores riesgos laborales.

 

La mejora en el esquema de mantenimiento se conoce luego de los resultados obtenidos por Nucleoeléctrica en el último reporte de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO). En ese informe, Embalse alcanzó 98,16 puntos sobre 100 en el índice internacional PI-Index, mientras que Atucha II obtuvo por primera vez el puntaje máximo.

 

 

“Extender el período entre paradas es otro paso en nuestro proceso de mejora continua. Nos permite generar energía durante más tiempo, optimizar el mantenimiento y seguir consolidando los niveles de seguridad y desempeño de nuestras centrales”, señaló Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A.

 

Durante las próximas semanas, la parada de Embalse estará organizada en 25 capítulos de trabajo que incluyen tareas de inspección, mantenimiento preventivo y correctivo, pruebas y mejoras en distintos sistemas de la central.  Entre las principales intervenciones previstas se encuentran las inspecciones de los generadores de vapor, el mantenimiento de las bombas del sistema primario y el reacondicionamiento de componentes de gran tamaño, entre ellos la turbina, el alternador y el condensador.

 

Estas tareas requieren que la central permanezca fuera de servicio, pero forman parte del esquema necesario para sostener una operación segura y confiable durante el próximo ciclo de generación, según explicó la empresa estatal.