Pampa Energía formalizó uno de sus pasos más trascendentales al obtener el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de la construcción de una planta de producción de urea granulada en el Polo Industrial de Bahía Blanca. El anuncio fue ratificado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que esta iniciativa agregará valor al gas natural al producir un insumo crítico para el sector agropecuario.
La aprobación definitiva se selló tras una reunión en la Casa Rosada entre el presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, y el mandatario nacional, Javier Milei. Durante el encuentro, Mindlin subrayó que la estabilidad jurídica e impositiva que brinda el RIGI es una condición esencial para acceder al financiamiento externo necesario para concretar inversiones de esta magnitud. Según el directivo, este proyecto representa “la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa”.
La mega planta se emplazará en un predio de 80 hectáreas dentro del área portuaria de Bahía Blanca y contará con conexión directa a los gasoductos troncales que transportan el gas de Vaca Muerta. El complejo industrial incluirá una planta de amoníaco y dos líneas de producción de urea con capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales hacia finales de 2029. También tendrá silos de almacenamiento y sistemas de carga para camiones y barcos y una planta de desalinización propia para abastecer de agua la operación sin afectar los recursos locales.

La ejecución de la obra estará a cargo de firmas de primer nivel: Tecnimont (del grupo MAIRE) liderará la ingeniería y suministros, mientras que SACDE llevará adelante la construcción.
Impacto en el empleo y la economía
El proyecto tgenerará más de 3.500 empleos directos durante el pico de la obra y unos 300 puestos permanentes una vez que la planta entre en régimen operativo a fines de 2029. Pampa Energía ha manifestado que priorizará la contratación de trabajadores y proveedores locales de Bahía Blanca y zonas aledañas.
En términos de impacto económico, el proyecto representa un giro estratégico para la balanza comercial argentina. Se proyecta un aporte de aproximadamente US$ 1.000 millones anuales entre la sustitución de importaciones y la generación de nuevas exportaciones, con Brasil como el principal destino potencial. Esta escala posicionará al complejo como el más grande de la región y uno de los más importantes a nivel mundial, garantizando un abastecimiento de fertilizantes propio, más previsible y competitivo para el campo argentino.