Francia, Rumania y Hungría debieron disminuir o detener la operación de reactores nucleares debido a las altas temperaturas y al bajo caudal de los ríos utilizados para refrigeración.
Francia, Rumania y Hungría debieron disminuir o detener la operación de reactores nucleares debido a las altas temperaturas y al bajo caudal de los ríos utilizados para refrigeración.

Por
Post Energético
La intensa ola de calor que afecta a gran parte de Europa comenzó a impactar de lleno sobre el sistema eléctrico del viejo continente. En los últimos días, Francia, Rumania y Hungría redujeron la generación de varias centrales nucleares debido al aumento de la temperatura de los ríos y a la caída de sus caudales, condiciones que limitan la disponibilidad de agua para los sistemas de refrigeración de los reactores.
El caso más crítico se registra sobre el río Danubio. En Rumania, la empresa estatal Nuclearelectrica decidió detener sus dos reactores de la central de Cernavodă, que en conjunto aportan alrededor del 20% de la electricidad del país. Es la primera vez que ambas unidades salen de servicio simultáneamente por la falta de agua suficiente para refrigeración.
En Hungría, la central nuclear de Paks —responsable de casi la mitad de la generación eléctrica nacional— también redujo progresivamente su producción y las autoridades advirtieron que podría interrumpir completamente sus operaciones si las condiciones hidrológicas continúan deteriorándose.
La situación también afecta a Francia, el país con mayor participación de energía nuclear en su matriz eléctrica de Europa. Varias centrales ubicadas sobre los ríos Ródano, Garona y Sena disminuyeron su producción o detuvieron algunos reactores debido a las restricciones ambientales que limitan la temperatura del agua que puede devolverse a los cursos fluviales después del proceso de refrigeración. Cuando los ríos ya presentan temperaturas elevadas por las olas de calor, las centrales deben reducir potencia para evitar un mayor impacto sobre los ecosistemas acuáticos.

Estas limitaciones no responden a problemas de seguridad de los reactores, sino a requisitos regulatorios destinados a proteger la fauna y la calidad del agua de los ríos utilizados para refrigeración.
Las altas temperaturas y la sequía que afectan al centro y oeste de Europa ya redujeron el caudal del Danubio hasta niveles cercanos a mínimos históricos. Según las autoridades rumanas, el ingreso de agua al país cayó muy por debajo del promedio habitual para esta época del año y se espera que continúe descendiendo durante los próximos días.
La reducción de la generación nuclear ocurre en momentos en que la demanda eléctrica aumenta por el uso masivo de sistemas de aire acondicionado. La salida de reactores obliga a países como Rumania a incrementar las importaciones de electricidad y presiona al alza los precios mayoristas de la energía. En Hungría, el gobierno incluso evalúa medidas de contingencia para garantizar el abastecimiento si la situación se prolonga.
Gran parte de las centrales construidas en el mundo depende de grandes volúmenes de agua para disipar el calor generado durante la operación. Por ese motivo, muchas instalaciones se ubican sobre ríos, lagos o zonas costeras. Cuando las temperaturas ambientales aumentan de manera excepcional o disminuye el caudal disponible, los operadores deben reducir la potencia o detener temporalmente las unidades para cumplir con las normas ambientales y garantizar márgenes adecuados de operación.