Con la llegada del último barco, se completaron las importaciones de gas natural licuado de este año. El Extremadura Knutsen ingresó ayer por el río Paraná al puerto regasificador de Escobar, totalizando 23 cargamentos en 2026, con un costo estimado de USD 840 millones.

 

Enarsa tenía contratados 26 barcos, pero entre fines de julio y principios de agosto se debieron dar de baja tres por cuestiones climáticas, de acuerdo con detalles del mercado a los que accedió este medio, donde se consigna también que los precios variaron entre USD 14,9 y 21,2 por MBTU.

 

En cuanto a los proveedores, el principal fue la compañía inglesa BP, con 15 buques, seguida de la trader Vitol, con 5, mientras que el podio se completa con Naturgy, PetroChina y Trafigura, cada una con una sola carga.

 

 

Si bien el total de barcos fue menor al de 2025 (cuando se compraron 25 cargamentos), el costo total representa un incremento de alrededor de USD 50 millones —es decir, un 7,6% más—, debido a los mayores precios internacionales derivados del conflicto en Medio Oriente.

Un cambio fallido de esquema y menos subsidios

A principios de año, la Secretaría de Energía quiso sacarle a Enarsa —la empresa estatal que se puso en vías de desguace y cierre— la gestión de las importaciones de GNL, tarea que venía realizando en forma casi ininterrumpida desde hace casi dos décadas. Para ello, la cartera que comanda el tándem integrado por Daniel González y María Tettamanti realizó una convocatoria con el objetivo de que una empresa privada asuma la compra del combustible y su reventa al mercado interno, a cambio de un fee, que incluía gastos operativos.

 

El proceso arrojó que las ofertas de Trafigura y Naturgy quedaban muy por encima del costo que venía afrontando Enarsa por esa gestión, lo que puso en alerta a las autoridades, ya que eso colocaría un piso más alto al valor del GNL que se buscaba dejar de subsidiar. Por eso, finalmente la compulsa quedó desierta y se decidió que la empresa estatal continúe a cargo de la compra de barcos de gas natural licuado, al menos por un año más.

 

 

En paralelo, la Secretaría de Energía avisó que solo iba a adquirir cargamentos en caso de que hubiera demanda privada, para lo cual, luego de recibir las propuestas de cada tender, los subastó en el Mercado Electrónico del Gas Natural (MEGSA), donde se los quedaron grandes usuarios, generación eléctrica y comercializadores.

 

En tanto, para los hogares, la novedad es que los mayores costos del gas importado serán pagados en los meses posteriores al invierno, mediante el mecanismo de diferencias diarias acumuladas.