Quién es el empresario tecnológico que quiere invertir US$ 1.200 millones en el primer reactor modular de INVAP

Hamid Ansari, empresario estadounidense, preside un megafondo que apuesta por entrar temprano en industrias novedosas. Los casos de Skype y SpaceX.

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Post Energético

La semana pasada Meitner Energy anunció una inversión de US$ 1.200 millones para el desarrollo de un pequeño reactor modular (SMR), diseñado por INVAP, en el complejo Atucha. Detrás de esta ambiciosa iniciativa está una figura clave del ecosistema tecnológico global: el empresario estadounidense Hamid Ansari.

 

De origen iraní y radicado en Dallas desde su infancia, Ansari es conocido por invertir tempranamente en industrias disruptivas. Su trayectoria de tres décadas comenzó en telecomunicaciones: cofundó Telecom Technologies Inc., una plataforma pionera en voz sobre IP, y fue uno de los primeros en respaldar a Skype. Más tarde cofundó Prodea Systems, compañía enfocada en servicios para el Internet de las Cosas.

 

En 2004 patrocinó el Ansari XPRIZE, certamen que impulsó la industria espacial comercial, y fue uno de los inversores iniciales de SpaceX. Ahora Ansari apuesta por la energía nuclear como la próxima gran revolución y eligió a la Argentina como plataforma global por su capital humano y su trayectoria en el sector.

 

A través del Grupo Ansari, respalda la construcción de la primera central nuclear de la historia argentina financiada íntegramente con capital privado, con un proyecto que proyecta crear alrededor de 2.000 empleos directos.

 

Hamid Ansari, junto a su hermano y socio Amir.

 

ACR-300: tecnología de vanguardia  

 

El proyecto, que se emplazaría en el complejo Atucha, se basa en el ACR-300, un reactor de generación III+ diseñado por INVAP. Se trata de una unidad comercial “first of a kind” (primera en su clase) con características técnicas que lo posicionan a la vanguardia. Tiene una potencia de 300 MW y un diseño horizontal que permite componentes hasta un 40% más pequeños. Incorpora un sistema patentado de circulación natural pasiva, capaz de enfriarse sin intervención humana ni suministro eléctrico externo en situaciones de emergencia.

 

A diferencia de las centrales tradicionales, no requiere agua para su enfriamiento —utiliza enfriamiento por aire—, lo que facilita su instalación en zonas alejadas de ríos o costas. Su fabricación se basa en estructuras civiles prefabricadas, lo que podría reducir el tiempo de obra a unos cinco años.

 

Respaldo oficial y nuevo esquema de inversión  

 

El vocero presidencial, Adrián Ravier, destacó la relevancia del desembolso y señaló que, de concretarse, sería la mayor inversión privada en la historia del sector nuclear argentino. El proyecto apunta a encuadrarse en el denominado “Súper RIGI”, un esquema de incentivos para grandes inversiones que superen los US$ 1.000 millones en tecnologías en desarrollo.

 

Ravier subrayó que la iniciativa inaugura una etapa en la que el Estado define prioridades y regula, mientras el sector privado invierte y desarrolla, fortaleciendo el empleo especializado.