El ataque de Israel y Estados Unidos a Irán produjo una suba del precio del petróleo y del gas natural licuado, lo que podría beneficiar a la formación no convencional pero no en el corto plazo.
El ataque de Israel y Estados Unidos a Irán produjo una suba del precio del petróleo y del gas natural licuado, lo que podría beneficiar a la formación no convencional pero no en el corto plazo.

Por
Post Energético
El sorpresivo ataque de Israel y Estados Unidos, en la madrugada del sábado, a varias provincias de Irán, que terminó con la muerte del líder supremo Alí Jamenei y provocó una fuerte respuesta del país persa contra ciudades relevantes de la región e infraestructura energética de peso global, lo que de inmediato hizo subir el precio del petróleo y del gas, aunque sus consecuencias están lejos de estar claras.
La respuesta militar iraní incluyó la refinería Ras Tanura, la más grande Arabia Saudita, con una capacidad de procesamiento de 550 mil barriles por día, que opera la petrolera Aramco. También fue blanco de ataques el complejo Ras Laffan en Qatar, donde se produce casi la totalidad del gas natural licuado de ese país -77 MTPA-, que es uno de los principales jugadores globales de GNL, lo que motivó la suspensión de toda la producción de Qatar Energy.
Además, Irán ordenó cerrar el estrecho de Ormuz, por donde pasa un 20 por ciento de las exportaciones mundiales de petróleo, tanto del país persa como de Arabia Saudita, con destino principalmente a China, India y Japón.

En diálogo con El Post Energético, Víctor Bronstein, experto en energía y geopolítica, aseguró que a raíz de estos acontecimientos el precio del petróleo “va a subir” aunque consideró que la cuestión es saber durante cuánto tiempo.
“Esto depende del cierre de Ormuz, pero no sólo de eso, también puede afectarse la infraestructura en Irán y los otros países del Golfo”, explicó el especialista y agregó: “Esto va a depender de cómo continúe el conflicto, si escala o no. Ahora está a 80 dólares, pero si pasan los días y no se soluciona podría superar los 100 dólares el barril”.
En relación al impacto del nuevo que tiene en Vaca Muerta el nuevo escenario en Medio Oriente, Bronstein señaló que la formación neuquina se beneficia por el precio y por estar lejos del riesgo geopolítico. “Esto puede atraer más inversiones, ya que el gas natural y el petróleo de Vaca Muerta no pasan por Ormuz”.

Sin embargo, el consultor y docente advirtió que “todavía es muy temprano para ver qué pasa y depende de cómo termine el conflicto”, aunque remarcó que “ya hay un beneficio. La región del Golfo siempre va a tener riesgo. Qatar está dejando de mandar GNL y eso a Europa lo preocupa y le genera inseguridad”.
Por su parte, el economista Martín Redrado explicó, a través de un posteo en sus redes sociales, que “hay un solo concepto estratégico que explica el accionar de Estados Unidos sobre Irán: es la competencia con China, el verdadero desafío geopolítico para las próximas décadas”.
El ex presidente del Banco Central recordó que el gigante asiático importa 10 millones de barriles de petróleo por día y sus principales fuentes de suministro son Venezuela e Irán. “Detrás de estos ataques hay una idea central: el control de la energía (donde China es vulnerable) que es vital para el desarrollo de inteligencia artificial y el de toda su base industrial”, señaló Redrado.

“Puede gustar o no esta nueva geopolítica. Para Latinoamérica en general, y para la Argentina en particular, significa una oportunidad. Habrá que saber aprovecharla”, concluyó el economista.
Por último, Torbjorn Soltvedt, analista de la firma de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft, dijo a la agencia AP que “El ataque a Ras Tanura marca una escalada significativa, con la infraestructura energética del Golfo ahora en la mira de Irán.
“Se avecina un período prolongado de incertidumbre mientras Irán busca imponer un alto costo económico poniendo en la mira a petroleros, infraestructura energética regional, rutas comerciales y socios de seguridad de Estados Unidos”, alertó.