El sector hidrocarburífero argentino consolidó un cambio de tendencia estructural que le permitió alcanzar un superávit comercial de 7.829 millones de dólares en 2025. Según el informe “Potencialidad del Sector Hidrocarburífero en la Argentina” presentado por la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), este resultado marca un hito tras el déficit de 4.300 millones registrado en 2022, aportando más de 12.000 millones de dólares adicionales en divisas en apenas tres años.
El informe detalla que la producción de petróleo alcanzó un nuevo récord en enero de 2026 con 890 mil barriles por día, impulsada por el avance en la curva de aprendizaje de los recursos no convencionales y la recuperación de precios. Por su parte, el gas natural también registró un pico histórico en julio de 2025, llegando a los 161 MMm3/d, gracias a la continuidad de planes de incentivo y el desarrollo de Vaca Muerta.
Argentina posee actualmente recursos para abastecer su demanda interna de petróleo por más de un siglo y la de gas natural por dos siglos. Esta disponibilidad permite, según CEPH, conformar por primera vez una plataforma de exportación a gran escala para el mercado mundial.

El trabajo de la cámara proyecta tres caminos posibles para la evolución del sector hasta 2035, condicionados por el entorno macroeconómico y la inversión:
-Escenario Moderado: Prevé un crecimiento gradual con exportaciones de GNL iniciando en septiembre de 2027, alcanzando un saldo comercial de 18.535 millones de dólares para 2035.
-Escenario Expansivo: Con una expansión más significativa de infraestructura y capacidad de licuefacción, el superávit escalaría a los 37.678 millones de dólares al final del periodo.
-Escenario Acelerado: Vinculado a condiciones óptimas de inversión y precios, este esquema proyecta un saldo comercial superior a los 48.000 millones de dólares hacia 2035.
Desafíos regulatorios y la “ventana” de la transición
CEPH enfatiza que el desarrollo pleno de estos recursos requiere un incremento sensible en los niveles de inversión y el sostenimiento de precios locales alineados con los internacionales. El informe subraya que la transición energética global ofrece una “ventana de oportunidad acotada” para aprovechar la riqueza hidrocarburífera del país.

Para no desaprovechar esta coyuntura, la entidad sugiere medidas como la extensión de los beneficios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) a toda la producción, la eliminación de retenciones y la atención a las cuencas convencionales. Sobre estas últimas, CEPH advierte que es central disminuir su tasa de declino para garantizar el empleo en las provincias productoras y el suministro de crudo pesado a las refinerías locales.
La expansión del sector ya muestra efectos claros en las cuentas públicas. El informe señala que la menor necesidad de importaciones y la reducción del costo de suministro permitieron que los subsidios energéticos bajaran al 0,6% del PBI en 2025 (3.999 millones de dólares), tras haber promediado 1,7 puntos porcentuales durante la última década.
En conclusión, el análisis de CEPH plantea que la articulación entre el sector público, las empresas privadas y los sindicatos será determinante para alcanzar un crecimiento sustentable que brinde estabilidad cambiaria y fiscal a la economía argentina en el largo plazo.