Privatización de Transener: alertan por el impacto en las tarifas y la “pérdida de seguridad nacional”
Federico Basualdo, ex subsecretario de Energía de la Nación, consideró que la venta de las acciones de la transportista es una decisión “irracional” que responde a necesidades de fondos y llamó la atención sobre el vertiginoso crecimiento de Edison, la empresa que ganó la licitación.
06/05/2026
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Post Energético
En un escenario de profunda incertidumbre global en el sector energético, el Gobierno continúa con una política de reformas estructurales, como la licitación para la venta de las acciones que el Estado nacional poseía en Transener, la principal empresa de transporte de energía eléctrica en alta tensión del país. Federico Basualdo, especialista y exsubsecretario de Energía, calificó este proceso como una decisión “irracional” que responde a necesidades menores de caja o exigencias externas, sacrificando activos estratégicos de gran valor para la economía nacional.
En declaraciones al programa Caballero de Día en AM 530, el exfuncionario subrayó que Transener no es solo una compañía superavitaria, sino que representa una pieza clave de la seguridad energética y nacional, al ser la encargada de transportar la energía a todo el territorio argentino. Según el especialista, el Estado se desprende de empresas clave del sector en un proceso que “no tiene una experiencia parecida en el mundo” actual, y cuyo único sentido aparente es beneficiar a grupos económicos concentrados.
La licitación fue ganada por Edison -del grupo Neuss y otros empresarios-, un holding que, según Basualdo, experimentó un crecimiento acelerado al amparo de las políticas actuales. Para Transener se presentó junto a Genneia, la empresa de Jorge Brito.
Uno de los puntos más críticos señalados es el aumento en los costos de transporte, que impactan directamente en la tarifa final de los usuarios. Basualdo reveló que Transener está cobrando actualmente 5,5 dólares por megavatio transportado, una cifra récord en la historia de la empresa, ya que durante el gobierno de Macri, el máximo alcanzado tras los ajustes tarifarios fue de 3,5 dólares.
Basualdo, quien dirige un posgrado en energía y desarrollo económico en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, explicó que esos ingresos, garantizados en dólares y cuentan con actualizaciones mensuales, lo que asegura la rentabilidad del negocio privado a costa del bolsillo de los consumidores mientras se mantenga la política energética vigente.
La paradoja del superávit energético y el RIGI
Para el exsubsecretario, el actual superávit de la balanza comercial energética es el resultado de un plan estratégico de largo plazo iniciado con la recuperación de YPF en 2012 y el desarrollo de Vaca Muerta. Sin embargo, advierte que el actual gobierno está “distorsionando” estos logros para transferir renta al sector privado.
En este sentido, Basualdo fue tajante al criticar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), calificándolo como una “tragedia” para el país por las exenciones impositivas y arancelarias: “El Estado deja de participar en las ganancias de actividades que ya son súper rentables de por sí”.
Además, el especialista señaló que la libre disponibilidad de divisas es un “golpe a la recuperación económica argentina” al permitir que los dólares no ingresen al circuito nacional. También advirtió que que la estabilidad por 30 años “descalza” la energía del funcionamiento de la economía nacional, condenando al país a un “loop de crisis y recesión” en los próximos años.
“Esta enajenación de activos -concluyó Basualdo- recorta las capacidades de administración del Estado en un sector que es el motor de cualquier proyecto de desarrollo e independencia económica sostenida”.