Con el potencial de Vaca Muerta, el organismo propone una estrategia basada en infraestructura clave y convergencia regulatoria. Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica, presentó en el MEGSA el nuevo escenario energético.
Con el potencial de Vaca Muerta, el organismo propone una estrategia basada en infraestructura clave y convergencia regulatoria. Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica, presentó en el MEGSA el nuevo escenario energético.

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Post Energético
La región sudamericana se encuentra ante una oportunidad histórica de transformación energética, donde el eje dejó de ser la búsqueda de recursos para centrarse en la creación de un sistema integrado. En su exposición en el webinar “Hacia un mercado regional para el gas natural”, organizado por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA), Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, remarcó que “el desafío ya no es la disponibilidad de gas, sino construir un mercado regional”.
El sustento de esta propuesta radica en un cambio drástico en la balanza de recursos. Según Maiulini, la abundancia está garantizada: “Los recursos de Vaca Muerta alcanzan para satisfacer la demanda total de la región más allá de 2050”. Este potencial exportador de Argentina se complementa con la proyección de Brasil, que podría triplicar su producción del Pré-Sal hacia 2040, mientras se gestiona el declino productivo de Bolivia.
Este escenario permitiría, bajo un esquema de mayor integración, que los intercambios alcancen entre 60 y 70 millones de metros cúbicos diarios, lo que movilizaría entre USD 4.000 y 5.000 millones anuales y permitiría sustituir importaciones de combustibles por un valor de USD 2.400 millones por año.

Para materializar estos flujos, OLACDE identifica la necesidad de ampliar la capacidad de transporte. Maiulini advirtió que el sistema actual está llegando a su límite: “Ya hemos puesto en uso prácticamente toda la infraestructura que permanecía ociosa. Si queremos avanzar hacia un mercado regional hacen falta nuevas obras y reglas que permitan financiarlas”.
El estudio de integración, que analizó once rutas comerciales, señala que nueve de ellas requieren mayor capacidad desde la cuenca neuquina hacia el norte argentino. En este esquema, la obra de ampliación entre Tratayén y La Carlota se vuelve estratégica para habilitar los corredores de exportación hacia los países vecinos. En total, las obras de infraestructura relevadas demandarían inversiones cercanas a los USD 18.000 millones.
Sin embargo, el éxito del plan no depende solo de la ingeniería. Maiulini subrayó que “la construcción de mercados regionales precisa reglas de escala regional”. Esto implica avanzar en contratos firmes de largo plazo para garantizar el financiamiento, la convergencia regulatoria e interoperabilidad de contratos y armonización tarifaria y marcos estables que brinden previsibilidad.

En la actualidad, OLACDE colabora con el Subgrupo de Trabajo N.º 9 del MERCOSUR para armonizar normas técnicas y mecanismos de gestión de crisis, consolidando una agenda técnico-diplomática para la región.
La visión de OLACDE trasciende lo comercial, posicionando a la integración como un pilar de soberanía. “La integración es el mecanismo privilegiado para garantizar nuestra seguridad energética. Una red con más conexiones es una red más segura”, afirmó el especialista, destacando la menor vulnerabilidad frente a shocks geopolíticos externos.
Al cierre de su intervención, Maiulini vinculó la energía con el bienestar social: “La energía tiene hoy la capacidad de plantearse como uno de los resortes para responder a los viejos problemas del desarrollo latinoamericano”. Bajo esta premisa, el mercado regional de gas no es solo un objetivo sectorial, sino una herramienta para mejorar la competitividad económica y la calidad de vida en los hogares de toda la región.