En el marco de la edición 2026 del Midstream & Gas Day, Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy, el holding que lidera PAE, expuso los avances críticos de la iniciativa que busca posicionar al gas de Vaca Muerta en los mercados internacionales más exigentes. Con un cronograma ajustado y metas claras, el proyect, del que también participan la noruega Golar, YPF, Pampa y Harbour Energy, ya comenzó su cuenta regresiva.
Freyre destacó que “faltan 355 días para que el primer barco de GNL -el Hillyi Episyo- llegue a Argentina”. Este hito, previsto para mediados de 2027, marca el inicio de una nueva era operativa para la región.
El ejecutivo reveló que el segundo buque del proyecto, anteriormente conocido como MKII fue rebaruzado: “A partir de ahora se llama Esperanza. Asumimos que es un barco nuevo porque lo partimos al MK2 y lo vamos a alargar porque va todo el tren de licuefacción”.

El gasoducto dedicado “San Matías”
Para abastecer el segundo barco, el proyecto requiere de un gasoducto dedicado, el San Matías Pipeline, que transportará 27 millones de metros cúbicos por día (MMm3/día) desde Vaca Muerta hasta la costa rionegrina, con una inversión total de 1.200 millones de dólares, que se financiarán bajo la modalidad de project finance.
Este ducto ya cuenta con la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y se prevé que la construcción comience en agosto de 2026, coincidiendo con la llegada del primer embarque de caños. Además, se están finalizando los permisos ambientales con las provincias de Neuquén y Río Negro.
Estrategia comercial e impacto económico
La estrategia de PAE y sus socios se ha centrado en la diversificación de mercados. En marzo de 2026, se concretó el primer contrato de compraventa de GNL (SPA) con Europa por un plazo de 8 años. De un total de 6 millones de toneladas de GNL proyectadas, ya se han vendido 2 millones, y la compañía trabaja activamente para colocar los 4 millones restantes destinados al segundo barco.

El impacto para el país es estructural. Freyre describió a Southern Energy como una organización de gran envergadura que facturará entre 2.500 y 3.000 millones de dólares anuales una vez que ambos barcos estén operativos.
Asimismo, la operación requerirá alrededor de 350 personas trabajando directamente en los buques, incluyendo supervisores de licuefacción, compresión y mantenimiento. Esto impulsará la creación de escuelas técnicas y capacitación especializada en la zona de operaciones.