El Parlamento italiano avanzó con una ley que habilita al Gobierno a desarrollar el marco regulatorio para regresar a la energía nuclear.
El Parlamento italiano avanzó con una ley que habilita al Gobierno a desarrollar el marco regulatorio para regresar a la energía nuclear.

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Post Energético
Casi cuatro décadas después de abandonar la generación nuclear tras el referéndum realizado luego del accidente de Chernóbil, Italia comenzó a recorrer el camino de regreso hacia la energía atómica. La Cámara de Diputados aprobó un proyecto que otorga al Gobierno de Giorgia Meloni las facultades para elaborar el marco normativo destinado a reintroducir la denominada “energía nuclear sostenible”, una iniciativa que ahora deberá completar su tratamiento parlamentario para convertirse en ley. El objetivo oficial es habilitar el desarrollo de nuevas tecnologías nucleares dentro de la estrategia italiana de transición energética y seguridad del abastecimiento. Esta decisión refleja un cambio de paradigma que atraviesa a varios países y que está redefiniendo el mapa energético internacional.
Durante décadas, buena parte de Europa orientó sus políticas energéticas hacia una reducción gradual del peso de la energía nuclear luego de los desastres de Chernóbil y Fukushima. Sin embargo, la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, la necesidad de reducir las emisiones de carbono y el crecimiento sostenido de la demanda eléctrica modificaron ese escenario.
Tras los referéndums de 1987 y 2011 que bloquearon el desarrollo nuclear, el gobierno de Meloni impulsa ahora una estrategia basada en reactores avanzados y pequeños reactores modulares (SMR), con la expectativa de que la energía nuclear vuelva a representar una parte significativa de la matriz eléctrica italiana hacia 2050. La apuesta busca reducir la dependencia de los combustibles importados, reforzar la seguridad energética y contribuir a los objetivos europeos de descarbonización.

Este cambio en el horizonte italiano se suma a una tendencia internacional cada vez más visible. Francia mantiene un ambicioso programa para renovar y ampliar su parque nuclear; el Reino Unido impulsa nuevas centrales y reactores modulares; Suecia modificó su política para favorecer nuevas inversiones; mientras que países de Europa Central y del Este avanzan con proyectos destinados a reforzar su seguridad energética.
En paralelo, Estados Unidos atraviesa un renovado impulso para el desarrollo de reactores avanzados y SMR, acompañado por programas de fortalecimiento de la cadena de suministro nuclear y nuevas inversiones públicas y privadas. También China continúa expandiendo aceleradamente su parque de generación nuclear como parte de su estrategia de diversificación energética y reducción de emisiones. Uno de los factores que está acelerando el regreso de la energía nuclear es el crecimiento explosivo del consumo eléctrico asociado a la digitalización de la economía.
La expansión de la inteligencia artificial, los grandes centros de datos y la electrificación de procesos industriales está incrementando la demanda de suministro continuo y libre de emisiones, una combinación en la que la generación nuclear vuelve a ganar protagonismo frente a otras alternativas ya que, a diferencia de las renovables, no sufre intermitencias. Empresas tecnológicas y desarrolladores nucleares trabajan cada vez más estrechamente en proyectos destinados a abastecer infraestructura digital crítica, mientras gobiernos y organismos internacionales vuelven a considerar a la energía atómica como un componente estratégico de sus políticas energéticas.
La decisión del Parlamento italiano tiene un fuerte valor simbólico. Se trata de uno de los países que más claramente había abandonado la opción nuclear y que ahora comienza a diseñar su regreso mediante tecnologías de nueva generación. El proceso todavía demandará la aprobación definitiva de la legislación y el desarrollo del marco regulatorio correspondiente, pero constituye una señal contundente de que el debate energético mundial está cambiando. En un contexto marcado por la necesidad de reducir emisiones, garantizar seguridad de suministro y atender una demanda eléctrica en expansión, la energía nuclear vuelve a ocupar un lugar central en la planificación de numerosos países, consolidando un resurgimiento que hace apenas una década parecía improbable.