Tal como anticipó El Post Energético, el objetivo es que las compras de GNL las realicen privados, con un precio máximo fijado por la secretaría de Energía aunque no se sabe si se va trasladar todo el costo a los usuarios o seguirá subsidiado.
Tal como anticipó El Post Energético, el objetivo es que las compras de GNL las realicen privados, con un precio máximo fijado por la secretaría de Energía aunque no se sabe si se va trasladar todo el costo a los usuarios o seguirá subsidiado.

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Post Energético
El Gobierno dio un paso más en el camino de reducir la intervención del Estado en la economía, en este caso quitando a la empresa estatal Enarsa la importación de gas natural licuado, algo que venía trabajando desde hace meses, como anticipó El Post Energético.
En el decreto 49/2026, publicado hoy, se prorroga la emergencia energética y, lo más relevante, se establece un nuevo régimen para la provisión de gas natural licuado para el mercado interno, a partir de un procedimiento de selección competitivo para la importación de GNL, utilizando la capacidad de regasificación de la terminal de Escobar que comparten Enarsa e YPF, sobre las bases que disponga la secretaría de Energía, que conduce María Tettamanti.
Esta compulsa tendrá un precio máximo fijado por la cartera energética para los próximos dos años, que no podrá superar un marcador internacional que defina la secretaría de Energía, que será expresado en dólares por millón de BTU y tomará en cuenta la necesidad de cubrir los costos de flete marítimo, regasificación, almacenaje, comercialización y transporte por ducto del GNL regasificado hasta el punto de entrega ubicado en la localidad de Los Cardales, en la provincia de Buenos Aires.

La norma advierte que en caso de fracasar tal procedimiento, Enarsa se hará cargo directamente de la importación del GNL, su regasificación y posterior venta en el mercado interno, como viene ocurriendo hasta ahora.
Desde la secretaría de Energía admitieron mediante un comunicado de prensa que se debe seguir importante GNL por la falta de obras en gasoductos troncales: “No existe actualmente suficiente capacidad de transporte para que todo el gas disponible en la cuenca llegue a los principales centros de consumo, en especial en el AMBA y el litoral”. Además, la cartera de Tettamanti remarcó que la decisión forma parte de la intención de privatizar Enarsa, quien se ocupa de la importación de GNL desde hace 10 años y lo hizo en gran parte de las dos décadas que lleva la regasificación en nuestro país.
De acuerdo con lo que explicaron desde la secretaría de Energía y lo que pudo averiguar El Post Energético, en diálogo con ex funcionarios y analistas del mercado gasífero, el nuevo esquema sería el siguiente: una empresa (podría ser una de las grandes traders globales -a las que Enarsa hoy les compra el gas licuado- o una comercializadora local) ofrece un canon por el uso de la terminal de Escobar para utilizar la capacidad de transporte para traer y vender GNL a un precio por debajo del máximo fijado por las autoridades, en el que también estarían contemplados los costos logísticos y el fee por la operación.

De acuerdo con las fuentes consultadas, las dudas giran en torno a cómo los distintos off takers, es decir quienes compran el gas, trasladan el precio del gas importado a los usuarios. En el caso de los generadores eléctricos, lo pueden incluir en sus costos -a través de lo que informan a CAMMESA, mientras que las distribuidoras de gas, deberán afrontar los mayores costos y trasladarlos a los usuarios o que se cubran con subsidios, como hasta ahora.
El propio secretario Coordinador de Energía y Minería, Daniel González, señaló el mes pasado que no creía que tenga sentido que Enarsa sea el comprador y que el Estado pague el costo. También recordó en aquella oportunidad que el Plan Gas tiene un costo de 3,8 dólares por millón de BTU para los hogares y que si se le suma el gas licuado importado, el impacto no debería ser más del 5 o 10 por ciento”.
Lo que parece quedar claro -aunque no en qué medida- es que el objetivo del Gobierno es que el gas lo pague la demanda, ya que la importación es la verdadera de causa del rojo que suelen mostrar los números de Enarsa, que viene comprando a precio internacional y vendiendo en el mercado local al tope del Plan Gas (ahora en promedio 2,7 dólares según Energía). La diferencia son los subsidios que se acordó con el FMI reducir al 0,6 por ciento del PBI.
Otras fuentes piden poner el ojo en anuncios recientes de conformación de empresas locales relacionadas con el gas licuado, que en realidad apuntarían a meterse en el negocio de la importación.