Desde una fundación vinculada a Sergio Massa, defendieron los costos de los tubos del GPNK que proveyó Techint y acusaron al Gobierno de criticar la obra mientras “celebra” el superávit energético.
Desde una fundación vinculada a Sergio Massa, defendieron los costos de los tubos del GPNK que proveyó Techint y acusaron al Gobierno de criticar la obra mientras “celebra” el superávit energético.

Por
Post Energético
Luego de que el presidente Javier Milei volviera a criticar a Techint por presuntos sobrecostos en los caños del ex gasoducto Néstor Kirchnner, una fundación salió a replicar los cuestionamientos del mandatario, al que acusaron de paralizar las obras públicas mientras “celebra” sus los logros.
La Fundación Encuentro, que dirige la ex funcionaria massista Cecilia Garibotti, señaló que durante la apertura de sesiones en el Congreso, Milei “intentó demonizar la industria nacional y la obra pública comparando el costo de los tubos del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) (según él, USD 4.000/tn en 2022) con los USD 1.400/tn de un proyecto privado actual, pero la comparación es técnicamente incorrecta”.
La referencia es a la iniciativa que lleva adelante Southern Energy, encabezada por PAE y la noruega Golar, para exportar gas natural licuado desde Río Negro. Una licitación de caños para un gasoducto dedicado fue adjudicada a una empresa india, que presentó la oferta más baja y le ganó a Tenaris, aunque desde el holding que conduce Paolo Rocca fue impugnada por esconder un presunto “dumping” chino y competencia desleal.

Desde la fundación advirtieron que “la narrativa que intenta imponer el gobierno es metodológicamente inválida y políticamente contradictoria y remarcaron que “el discurso oficial omite que el costo real del GPNK fue menor un 33 por ciento menor a lo que dijo el mandatario: rondó los USD 3.000/tn y no los 4.000”.
A su vez, la entidad considera que la comparación fue fuera de contexto, ya que el ex gasoducto Kirchner se licitó en 2022, en el pico global de precios por la guerra en Ucrania. Además, advirtieron que desde entonces el acero bajó 35%, por lo que no ajustar ese costo es un error técnico o una manipulación.
Por otra parte, la fundación recordó que el proyecto de Southern Energy tiene los beneficios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), mientras que el GPNK debió pagar todos los impuestos. De la misma manera, el trabajo señala que la logística y plazos no equivalentes, ya que el gasoducto inauguado en 2023 contemplaba la entrega en obra más 10 meses de ejecución, mientras que en el proyecto privado las condiciones no fueron especificadas y el plazo es hasta 2028. “La logística puede explicar entre 15% y 25% del costo”, destacaron.

“Al normalizar variables, la brecha real cae fuerte, a USD 230/tn (≈14%), que podría explicarse por condiciones de entrega que no están especificadas, economías de escala u eficiencias operativas y no por “corrupción” o “ineficiencia pública” per se”, completa.
Por último, el centro de estudios del Frente Renovador destacó que “el Gobierno critica la obra pública pero celebra el superávit energético que existe gracias al GPNK, que permitió un ahorro en importaciones (2023–2024) de USD 3.600 millones, superávit energético 2024 de USD 5.668 millones (máximo en 18 años) y una caída en las Importaciones energéticas: -49,4% interanual, proyectando para el período 2023–2026 un ahorro de USD 24.000 millones. “El GPNK se pagó solo en menos de un año. Celebrar energía barata sin reconocer la infraestructura que la hace posible es una contradicción”, finalizaron.