Crece el reclamo por una tarifa eléctrica por “zonas cálidas” para las provincias del norte

Referentes energéticos y dirigentes del Norte Grande advierten que esas regiones enfrentan mayores necesidades de consumo eléctrico por razones climáticas, pero continúan afrontando costos que consideran desiguales respecto de otras zonas del país.

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Post Energético

La discusión sobre la equidad tarifaria volvió a instalarse en la agenda energética nacional. El planteo trae a escena una problemática que abarca a gran parte del Norte Grande argentino: el impacto que tienen las altas temperaturas sobre el consumo eléctrico y la necesidad de contar con esquemas tarifarios especiales que contemplen las particularidades climáticas de la región.

El debate resurgió luego de nuevas advertencias formuladas desde distintos sectores políticos y empresariales del Noreste argentino, que sostienen que los usuarios de provincias como Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy enfrentan condiciones muy diferentes a las de otras regiones del país en materia de demanda energética.

En ese sentido, el titular de la formoseña REFSA, Fernando De Vido, resaltó que los mandatarios provinciales del Norte Grande se reunieron a principios de junio en la sede del Consejo Federal de Inversiones en Buenos Aires, con el ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, y el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe. Allí dialogaron sobre la creación de una “zona cálida” para el Norte en verano, ante las altas temperaturas y la elevada demanda de la energía, a partir de la promesa de una reducción en la tarifa.

“Los gobernadores lo han remarcado y por eso piden la tarifa diferencial en la búsqueda de la equidad con las otras zonas del país que tienen una tarifa diferencial, por ejemplo en el caso del frío”, sostuvo De Vido.

Fernando De Vido, presidente de REFSA.

La argumentación de las provincias del noreste se basa en esta realidad climática ineludible: mientras en buena parte de esa región las temperaturas extremas obligan a utilizar durante varios meses equipos de refrigeración de manera intensiva, el acceso al gas natural por redes continúa siendo limitado en muchas localidades, lo que incrementa la dependencia de la electricidad para cubrir necesidades básicas del hogar.

La demanda por una tarifa diferencial para el Norte Grande no es nueva. Desde hace años, gobernadores, legisladores y entidades empresarias de la región vienen planteando que el esquema tarifario nacional no refleja adecuadamente las diferencias climáticas existentes entre las distintas zonas del país.

Al respecto, desde las provincias del Norte plantean que así como existen regímenes especiales para regiones de bajas temperaturas y consumos vinculados a la calefacción, también deberían contemplarse mecanismos específicos para los hogares ubicados en zonas de calor extremo, donde la energía eléctrica resulta indispensable para garantizar condiciones mínimas de habitabilidad durante gran parte del año.

Durante 2026 el Gobierno nacional incorporó algunas modificaciones al esquema de subsidios energéticos, reconociendo diferencias regionales y elevando los bloques de consumo subsidiado para provincias del NOA y el NEA durante los períodos de altas temperaturas. La medida elevó los topes bonificados para numerosos usuarios residenciales y fue interpretada como un reconocimiento parcial de las particularidades climáticas del Norte argentino.

Sin embargo, distintos actores regionales consideran que el problema de fondo aún no está resuelto. Argumentan que las facturas eléctricas siguen representando una carga significativa para hogares, comercios y pequeñas empresas, especialmente en provincias donde la refrigeración constituye una necesidad permanente durante varios meses al año. La discusión adquiere además una dimensión económica. Diversos sectores productivos del Norte Grande sostienen que los mayores costos energéticos afectan la competitividad regional y profundizan asimetrías históricas respecto de otras zonas del país.

En un contexto de crecimiento de la demanda eléctrica y desarrollo de nuevas inversiones, el acceso a energía a precios competitivos aparece cada vez más vinculado a las posibilidades de crecimiento económico y generación de empleo. Por ese motivo, el debate sobre una tarifa diferencial dejó de ser una discusión exclusivamente tarifaria para convertirse en una cuestión asociada al desarrollo regional, la equidad territorial y el acceso a servicios esenciales.

Mientras avanzan las reformas en los esquemas de subsidios y segmentación energética, las provincias del Norte Grande buscan reinstalar una discusión que consideran pendiente: la necesidad de incorporar de manera permanente criterios climáticos y territoriales en la política tarifaria nacional. La reciente ampliación de los bloques subsidiados para zonas cálidas muestra que el Gobierno nacional comenzó a reconocer parcialmente esa problemática. Sin embargo, el reclamo de fondo continúa vigente y promete seguir ocupando un lugar relevante en la agenda energética argentina durante los próximos meses.