China pisa fuerte en África: se asegura petróleo y uranio de Namibia

La visita de la presidenta de Namibia a Beijing consolida una estrategia de largo plazo del gobierno de Xi para garantizar el acceso chino a recursos energéticos críticos.
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Post Energético

La visita oficial de la presidenta de Namibia, Netumbo Nandi-Ndaitwah, a China tuvo como resultado la firma de ocho convenios entre ambos gobiernos en diferentes ámbitos, que ponen sobre relieve una estrategia energética de largo plazo mediante la cual Beijing busca asegurar el abastecimiento de recursos considerados críticos para su seguridad energética.

 

En ese sentido, el interés chino por el desarrollo de la minería, especialmente de uranio, pero también por el desarrollo del petróleo y gas natural namibio, fortalece la presencia del gigante asiático en África, que podría transformar el mapa energético del continente durante la próxima década.

 

Durante el encuentro, ambos países acordaron ampliar la cooperación en energía, minería e infraestructura, además de impulsar el desarrollo de minerales estratégicos como uranio, litio y tierras raras. El comunicado conjunto también incorpora un aspecto que gana importancia entre los países productores africanos: promover el procesamiento local de los recursos minerales, la transferencia tecnológica y la formación de mano de obra especializada.

 

Uno de los principales intereses chinos está en el uranio, ya que Namibia es actualmente el tercer productor mundial de este mineral y uno de los proveedores más importantes para la industria nuclear internacional. Para China, asegurar contratos de suministro estables se convirtió en una prioridad a medida que acelera el mayor programa de construcción de centrales nucleares del planeta.

 

 

El país asiático tiene decenas de reactores en operación, construcción y planificación, con el objetivo de aumentar significativamente la participación de la energía nuclear en su matriz eléctrica para acompañar el crecimiento del consumo de electricidad y reducir la dependencia del carbón. La relación china con Namibia trasciende el comercio de materias primas: ya controla parte de la producción uranífera del país africano mediante empresas estatales. El caso más representativo es la mina Husab, operada por Swakop Uranium y controlada mayoritariamente por China General Nuclear (CGN), considerada una de las mayores minas de uranio del mundo y una pieza clave dentro de la estrategia de abastecimiento para Beijing.

 

Alrededor del 85% del valor de las exportaciones namibias destinadas a China corresponde al uranio, una muestra del peso que tiene este recurso dentro de la relación económica bilateral. Pero el interés chino no se limita al combustible para reactores. Namibia se convirtió en uno de los mercados energéticos más atractivos del mundo después de los descubrimientos offshore realizados por Shell, TotalEnergies y Galp en la cuenca Orange, frente a la costa atlántica.

 

Las estimaciones preliminares indican recursos por al menos 2.600 millones de barriles de petróleo, volumen que podría convertir al país en el cuarto productor de crudo de África hacia 2030 si los proyectos avanzan según lo previsto. Diversos analistas consideran que Beijing busca posicionarse desde etapas tempranas en el desarrollo de esta nueva zona petrolera, aprovechando su histórica presencia como financiador de infraestructura en Namibia y su creciente participación en proyectos mineros.

 

La cooperación energética anunciada durante la visita presidencial abre la puerta para que empresas chinas amplíen su participación no sólo en minería, sino también en infraestructura vinculada a la producción, transporte y procesamiento de hidrocarburos. La política china hacia Namibia responde a un esquema que Beijing replica en distintas regiones del mundo: combinar inversiones, financiamiento e infraestructura con acuerdos de suministro de largo plazo para garantizar el acceso a minerales y recursos energéticos estratégicos. En el caso namibio, esa estrategia adquiere un valor adicional porque concentra dos sectores considerados prioritarios para China.

 

Por un lado, el uranio resulta indispensable para abastecer un parque nuclear que continúa expandiéndose y que será uno de los pilares de la descarbonización de la economía china. Por el otro, el desarrollo del petróleo offshore ofrece la posibilidad de diversificar las fuentes de abastecimiento de hidrocarburos en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas.

 

 

Los acuerdos firmados esta semana muestran cómo la competencia internacional por los recursos energéticos dejó de concentrarse exclusivamente en el petróleo. Hoy, el uranio, el litio, las tierras raras y otros minerales críticos forman parte de la misma disputa geopolítica, impulsada por la transición energética, la electrificación de la economía y el crecimiento de la demanda mundial de electricidad.

 

En ese escenario, Namibia emerge como un actor cada vez más relevante. Su combinación de grandes reservas de uranio, nuevos descubrimientos de petróleo y gas, potencial para desarrollar hidrógeno verde y abundancia de minerales estratégicos la convierten en uno de los socios africanos más importantes para China.

 

La visita de Estado a Beijing confirmó esa prioridad. Más allá de los anuncios diplomáticos, los acuerdos consolidan una alianza energética de largo plazo que permitirá a China reforzar la seguridad de abastecimiento de combustible para sus centrales nucleares y posicionarse desde el inicio en uno de los desarrollos petroleros más prometedores del continente africano.