El sector energético cerró 2025 con una balanza comercial positiva de 7.815 millones de dólares, incrementado en un 36 por ciento el saldo del año anterior, lo que marca su consolidación como una fuente clave para la generación de divisas.
De acuerdo con los datos del informe ICA del INDEC, en 2025 las exportación energéticas alcanzaron 11.086 millones de dólares, con un crecimiento del 14 por ciento respecto a 2024, principalmente por la suba de de 22 por ciento en las ventas de crudo al exterior, a partir de nuevos oleoductos, como la ampliación del Oldelval, a pesar de la baja del precio internacional. También fueron clave las ampliaciones de infraestructura portuaria en la costa bonaerense.
La otra causa de la ampliación del superávit energético es la caída de las importaciones, que totalizaron 3.271 millones de dólares, es decir un 18 por ciento menos que en 2024. En este punto, la causa central es el fin de las importaciones de gas de Bolivia. El informe marca una merma del 97 por ciento en la importación de “gas en estado gaseoso” y una erogación en este rubro de apenas 15 millones de dólares, por operaciones puntuales que realizaron comercializadoras privadas de gas. A su vez, se compraron menos barcos de gas natural licuado (24 contra 28) , lo que marca una baja del 10 por ciento en ese renglón.

La menor necesidad de gas natural se debe a las obras de infraestructura realizadas desde 2023, como el ex gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno) y la reversión de las Gasoducto Norte, a la que todavía le quedan concluir las plantas compresoras.
El otro aspecto que explica la profundización de la balanza positiva fueron las menores importaciones de gasoil, que cayeron un 22,7 por ciento. Se trata de combustible con una refinación especial que se utiliza para las centrales térmicas y por mayor oferta de gas se requirieron menos volúmenes de líquidos.
Más crecimiento pero con cautela
Las perspectivas para 2026 mantienen el optimismo pero en los últimos tiempos comenzó a primar en el sector la cautela. El escenario de menores precios iniciado el año pasado parece consolidarse, mientras el flujo de inversiones global -todavía reacio a poner dinero en Argentina- podría migrar a Venezuela, tras la salida forzada de Nicolás de Maduro y el cordial diálogo que Donald Trump mantiene con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada.

Las obras de infraestructura en marcha y los números de producción de petróleo -con el récord 860 mil barriles por día– hacen suponer a los analistas que para 2026 el superávit debería estar cerca de 9 mil millones de dólares, si se incrementan las inversiones en Vaca Muerta y se mantienen estables los precios internacionales.
Para 2027 las tendencias podrían mejorar significamente por mayor capacidad de transporte, ya que para esa fecha estarían funcionando -al menos en una primera etapa- el oleoducto VMOS y el primer buque de licuefacción de Southern Energy, el consorcio que encabeza PAE para exportar gas natural licuado.