El ex jefe de Gabinete hizo trascender su decisión en una nota dirigida a Horacio Marín, sin mayores precisiones. El Gobierno designaría en esa silla a Diego Santilli.
El ex jefe de Gabinete hizo trascender su decisión en una nota dirigida a Horacio Marín, sin mayores precisiones. El Gobierno designaría en esa silla a Diego Santilli.

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Post Energético
Casi 72 horas después de dar a conocer su decisión de dejar la Jefatura de Gabinete de Ministros, finalmente Manuel Adorni renunció a su cargo de director en YPF. En una nota dirigida al ceo de la petrolera, Horacio Marin, el ahora exfuncionario concretó lo que ya Milei había anticipado el domingo pasado.
En el texto, que no tiene fecha ni precisa si fue ingresado por la mesa de entradas de YPF o dejado en su despacho, el ex vocero se limita a informarle a Marín y al directorio su renuncia al cargo de Director Titular por las acciones clase A, el único representante estatal que tiene la “acción de oro” por la cual puede vetar cualquier decisión estratégica.
Para que la renuncia sea efectiva tiene que ser aprobada por el directorio de la empresa, algo que según fuentes de la empresa ocurrirá recién la semana que viene. Entonces, deberá ser informada como “hecho relevante” a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a la SEC, el regulador bursátil de Nueva York, plazas donde cotiza la compañía. La idea del Gobierno es mantener el criterio y que Diego Santilli, quien reemplazó a Adorni en la Jefatura de Gabinete, sea nombrado en esa silla estratégica.

Las presiones por la salida de Adorni de YPF se intensificaron tras conocerse que dejaba el Gobierno, ante la posibilidad de que quede en el board de la petrolera, como ocurrió su antecesor Guillermo Francos, a partir de lo cual pasó de estar ad honorem comenzó a percibir honorarios mensuales por unos 90 millones de pesos.
El impacto de las investigaciones judiciales en torno al presunto enriquecimiento ilícito de Adorni en las inversiones de YPF fue negado por Marín durante el brindis por el día del periodista, en el que además ensayó una defensa incómoda y recordó que la designación de directores es potestad del accionista, o sea el poder ejecutivo.
