La expansión de la actividad hidrocarburífera continúa transformando la economía neuquina y acelerando la demanda de viviendas, oficinas e infraestructura.
La expansión de la actividad hidrocarburífera continúa transformando la economía neuquina y acelerando la demanda de viviendas, oficinas e infraestructura.

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Post Energético
El desarrollo de Vaca Muerta está modificando la producción de petróleo y gas en Argentina, pero también está generando una profunda transformación demográfica y urbana en la provincia de Neuquén, donde el crecimiento de la población y del empleo privado impulsa nuevas demandas de infraestructura y abre oportunidades para modelos constructivos más rápidos y eficientes.
De acuerdo con datos oficiales difundidos por el sector, la provincia incorporó cerca de 83.000 nuevos habitantes respecto del Censo 2022, mientras que el empleo privado creció un 7,1% en los últimos tres años, en contraste con la evolución registrada en buena parte del país. Ese crecimiento está estrechamente vinculado con la expansión de la formación Vaca Muerta, que continúa atrayendo trabajadores, empresas de servicios y nuevas inversiones, generando una presión creciente sobre el mercado inmobiliario y la infraestructura urbana.
Ante este panorama, la construcción modular o industrializada comienza a consolidarse como una alternativa para responder a la demanda de viviendas, oficinas, locales comerciales e instalaciones destinadas a la actividad petrolera. A diferencia de los sistemas tradicionales, gran parte de la obra se fabrica en plantas industriales y posteriormente se traslada al lugar definitivo para su montaje.
Según referentes del sector, este modelo permite reducir significativamente los tiempos de ejecución. Mientras una obra convencional puede requerir entre diez y catorce meses, un proyecto industrializado suele completarse en un plazo de entre dos y seis meses, además de disminuir el desperdicio de materiales y reducir los costos de construcción. “La construcción industrializada ofrece la flexibilidad necesaria para desarrollar desde viviendas hasta oficinas y locales comerciales”, señaló Marcos Galian, productor general de Edifica Neuquén 2026, una exposición que reunirá a empresas del sector en septiembre.

La expansión de Vaca Muerta no solo incrementó la demanda habitacional. El desarrollo de nuevos yacimientos también exige infraestructura complementaria, como oficinas, campamentos, centros logísticos, establecimientos educativos, centros de salud y edificios destinados a servicios vinculados con la industria energética. En una provincia con grandes distancias entre localidades y numerosos proyectos distribuidos a lo largo del territorio, la posibilidad de fabricar módulos en planta y trasladarlos posteriormente al sitio definitivo aparece como una ventaja logística relevante.
La industrialización también permite ejecutar en paralelo distintas etapas de la obra, reduciendo el impacto que suelen tener las condiciones climáticas y optimizando los tiempos de entrega. Desde la Cámara Argentina de Construcción Modular e Industrializada (CACMI) estiman que actualmente existen más de 13.000 construcciones industrializadas en ejecución en el país.
Aunque todavía representa una participación reducida respecto de mercados más desarrollados, la tendencia muestra un crecimiento sostenido. En Suecia, cerca del 45% de las viviendas se construyen mediante procesos industrializados; en Japón esa participación ronda el 20%, mientras que en Estados Unidos alcanza aproximadamente el 15%. En Argentina, Neuquén aparece como una de las provincias donde esta modalidad registra mayor desarrollo, impulsada principalmente por la dinámica económica asociada a Vaca Muerta.

A medida que aumentan la producción de petróleo y gas, las inversiones en infraestructura energética y la llegada de nuevos trabajadores, también crece la necesidad de ampliar la capacidad urbana para acompañar ese proceso. En ese escenario, la velocidad de ejecución se convierte en un factor clave. “El 95% de la obra se realiza en planta y el trabajo en el lugar de emplazamiento no suele superar las dos semanas. Esto permite optimizar los tiempos y mejorar el control de calidad”, explicó Emilio Munarín, CEO de Attila y referente patagónico de la CACMI.
Con nuevas obras vinculadas al desarrollo energético y una demanda sostenida de infraestructura, la construcción industrializada comienza a posicionarse como uno de los sectores que también se beneficia del efecto multiplicador de Vaca Muerta, acompañando el crecimiento de una provincia que continúa expandiéndose al ritmo de la principal formación no convencional del país.