En un nuevo paso para intentar destrabar una de las obras de infraestructura eléctrica más críticas del país, la Secretaría de Energía de la Nación convocó formalmente a una consulta pública por el proyecto AMBA I. Esta instancia tiene como objetivo que ciudadanos y organizaciones accedan a la información sobre los impactos ambientales y sociales, así como las medidas de mitigación previstas para la obra.
El proyecto, que forma parte del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, es considerado estratégico para mitigar los riesgos de cortes de suministro en una región que concentra el 40% del consumo nacional. La convocatoria presencial se realizará el próximo 22 de julio a las 11:00 hs en el Paseo Cultural “El Galpón” en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, aunque también se habilitaron canales virtuales para la participación ciudadana.
Un sistema en “estrés permanente”
El avance de AMBA I se produce en un contexto de fragilidad del sector. Recientemente, el Gobierno admitió que el sistema energético atraviesa una situación de “estrés permanente” en generación, transporte y distribución. De hecho, a través del Decreto 585/2026, el Poder Ejecutivo prorrogó la emergencia del sector eléctrico hasta diciembre de 2027, reconociendo de forma oficial que los avances en las obras de transporte han sido “nimios” en los últimos dos años y medio.

A pesar de haber sido anunciada en reiteradas oportunidades, la licitación de AMBA I aún sigue pendiente. El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, aseguró semanas atrás que la convocatoria para su construcción se concretaría “pronto”, ratificando que la inversión —estimada entre USD 1.100 y 1.150 millones— deberá ser impulsada por el sector privado bajo el esquema de concesión.
Los detalles técnicos y el financiamiento
El proyecto AMBA I contempla un despliegue técnico de gran escala que incluye la construcción de la nueva Estación Transformadora (E.T.) Plomer, la ampliación de la E.T. 25 de Mayo y la adecuación de las estaciones Atucha, Ezeiza, General Rodríguez, Mercedes, Luján, Zapalorto y Pantanosa, junto con sus líneas asociadas.
Uno de los puntos clave para que la obra finalmente arranque es el financiamiento. Tras descartarse un mecanismo de “estampillado” en las facturas de los usuarios por orden del Ministerio de Economía, la alternativa más firme es la obtención de una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este esquema busca facilitar el acceso al crédito para el futuro concesionario privado, una pieza fundamental para que el proyecto AMBA I pase de las promesas y consultas a la ejecución efectiva.