Meitner Energy oficializó una iniciativa privada ante el Ministerio de Economía para desarrollar el ACR 300, un SMR de diseño nacional, con financiamiento privado, apuntando al “Súper RIGI”.
Meitner Energy oficializó una iniciativa privada ante el Ministerio de Economía para desarrollar el ACR 300, un SMR de diseño nacional, con financiamiento privado, apuntando al “Súper RIGI”.

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Post Energético
La empresa Meitner Energy presentó formalmente ante el Ministerio de Economía una propuesta para la construcción del reactor ACR 300, desarrollado junto a INVAP, en el complejo Atucha, que está ubicado en Lima, partido de Zárate. El proyecto contempla una inversión estimada de US$ 1.200 millones, financiada por el Grupo Ansari.
El anuncio se realizó en un encuentro que contó con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, y el CEO de Meitner Energy, Teófilo Lacroze.
El proyecto, que se emplazará en el terreno que estaba destinado a Atucha III, apunta al llamado “Súper RIGI”, el nuevo esquema de incentivos a las grandes inversiones, que busca atraer capitales privados para tecnologías en desarrollo con un piso de USD 1.000 millones, como es el caso de los SMR comerciales.
La iniciativa prevé la creación de aproximadamente 2.000 puestos de trabajo directos durante sus etapas de desarrollo, construcción y operación. Además, se propone que Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) asuma la operación y el mantenimiento de la central una vez finalizada, bajo condiciones de mercado. En tanto, Meitner Energy abonará un canon por el derecho real de superficie sobre los terrenos donde se construirá la central.

El ACR-300 es un reactor de generación III+ diseñado INVAP y su construcción es un first of a kind (primero en su clase), lo que permite avanzar directamente hacia una unidad comercial utilizando tecnologías ya probadas y simulaciones computacionales avanzadas.
Entre sus principales características técnicas destacan una potencia de 300 MW y un diseño horizontal que permite que los componentes sean un 40% más pequeños que en otros reactores, optimizando el 11% de los componentes que suelen representar el 67% de los costos totales.
Además, cuenta con un sistema patentado de circulación natural pasiva, lo que le permite enfriarse sin necesidad de intervención humana ni suministro eléctrico externo en caso de emergencia.

Asimismo, a diferencia de las centrales tradicionales, el ACR-300 no requiere agua para su enfriamiento, ya que utiliza aire. Esto le otorga una enorme flexibilidad de emplazamiento, pudiendo instalarse en zonas alejadas de ríos o costas. Además es de construcción modular: se basa en obras civiles prefabricadas, lo que reduce drásticamente los tiempos de construcción en comparación con las centrales convencionales.
El ACR-300 ya superó las etapas de diseño conceptual y revisiones críticas internacionales. Una vez cumplidas las instancias regulatorias y de evaluación por parte del Ministerio de Economía, se estima que la construcción demandaría un plazo aproximado de cinco años.