Funcionarios del Gobierno nacional, de la provincia de Mendoza y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) realizaron una recorrida por el Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, en San Rafael, donde evaluaron el avance de las tareas de remediación ambiental y analizaron las perspectivas futuras para uno de los principales yacimientos de uranio del país.
La visita estuvo encabezada por la ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre; el secretario de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Ramos Napoli; autoridades de la CNEA y representantes de organismos técnicos vinculados al sector nuclear. El encuentro se produjo en un momento clave para Sierra Pintada. Mientras continúan las tareas destinadas a remediar pasivos ambientales derivados de la actividad minera desarrollada durante décadas, el Gobierno nacional avanza en la elaboración de un marco que permita evaluar la eventual reactivación productiva del complejo con participación de capitales privados.
Actualmente, la CNEA desarrolla trabajos de recuperación ambiental en distintos sectores del predio, particularmente sobre los denominados diques de colas y áreas utilizadas para el procesamiento de mineral. Según explicaron las autoridades durante la recorrida, las tareas incluyen el acondicionamiento y encapsulamiento de materiales remanentes de la actividad extractiva, además de acciones de monitoreo ambiental destinadas a garantizar la estabilidad de las instalaciones en el largo plazo.
Desde la CNEA sostienen que el proceso de remediación constituye una condición indispensable para cualquier escenario futuro relacionado con el yacimiento y que las obras se desarrollan bajo supervisión de organismos regulatorios y ambientales.

Una de las etapas más relevantes del proceso está prevista para los próximos años y contempla la cobertura definitiva de los depósitos de residuos con sistemas de aislamiento diseñados para minimizar riesgos ambientales y asegurar su estabilidad a largo plazo. Sierra Pintada fue durante décadas uno de los principales centros de producción de uranio de Argentina. El complejo dejó de operar a fines de los años noventa y desde entonces permanece bajo un proceso de mantenimiento y remediación.
El interés por su eventual reactivación reapareció en los últimos años en un contexto internacional marcado por el crecimiento de la demanda de uranio impulsado por el resurgimiento de la energía nuclear en numerosos países. Según datos de organismos internacionales, el precio del uranio registró una fuerte recuperación desde 2021 debido a la expansión de programas nucleares en Asia, Europa y América del Norte, así como por las necesidades de abastecimiento derivadas del desarrollo de nuevos reactores y pequeños reactores modulares (SMR).
Argentina cuenta con recursos uraníferos identificados en distintas provincias, pero actualmente depende de importaciones para abastecer parte de las necesidades de combustible de sus centrales nucleares. Durante la visita también se abordó el futuro productivo del complejo. Según trascendió en los últimos meses, la Secretaría de Asuntos Nucleares trabaja junto con la CNEA en un esquema que permitiría incorporar inversión privada para el desarrollo del yacimiento.

La iniciativa aún se encuentra en etapa de análisis y requerirá estudios técnicos, ambientales y económicos, además de cumplir con la normativa minera y ambiental vigente en Mendoza. Las autoridades nacionales sostienen que el objetivo es evaluar mecanismos que permitan incrementar la producción local de uranio y fortalecer la cadena de suministro asociada al sector nuclear argentino.
Cualquier proyecto de reactivación deberá atravesar instancias regulatorias y ambientales que históricamente han generado un intenso debate público en Mendoza, una provincia donde la actividad minera suele estar bajo un fuerte escrutinio social y político. La disponibilidad de uranio volvió a adquirir relevancia estratégica para numerosos gobiernos y empresas del sector energético a partir del renovado interés en la producción de energía nuclear a nivel global.
Aunque todavía no existe una decisión formal sobre la reapertura del complejo mendocino, la recorrida conjunta entre autoridades nacionales y provinciales refleja que Sierra Pintada volvió a ocupar un lugar relevante dentro de la agenda energética y nuclear argentina, tanto por el avance de su remediación ambiental como por el potencial que representa para el abastecimiento futuro de uranio del país.