El Gobierno canadiense presentó una hoja de ruta para acelerar el desarrollo de energía nuclear y fortalecer una industria que considera clave para su seguridad energética y crecimiento económico.
El Gobierno canadiense presentó una hoja de ruta para acelerar el desarrollo de energía nuclear y fortalecer una industria que considera clave para su seguridad energética y crecimiento económico.

Por
Post Energético
El Gobierno de Canadá lanzó oficialmente su nueva Estrategia Nacional de Energía Nuclear, una iniciativa que busca acelerar el despliegue de nuevas centrales, fortalecer la cadena de suministro nuclear y consolidar al país como uno de los principales actores mundiales en una tecnología que vuelve a ganar protagonismo en la transición energética global.
La estrategia fue presentada por el ministro de Energía y Recursos Naturales, Tim Hodgson, y establece como objetivo la construcción de hasta diez nuevos reactores nucleares de gran escala durante las próximas décadas. Entre las metas planteadas figura que al menos dos nuevos reactores comiencen su construcción antes de 2035 y que otros cinco proyectos se encuentren en etapas de planificación o desarrollo hacia 2040.
Según anunció el gobierno canadiense, la energía nuclear será un componente central para responder al fuerte crecimiento de la demanda eléctrica previsto en el país, impulsado por la electrificación de la economía, la expansión industrial, los centros de datos y las nuevas aplicaciones vinculadas a la inteligencia artificial.
La estrategia presentada por el gobierno liberal encabezado por Mark Carney busca aprovechar una serie de fortalezas históricas canadienses: el desarrollo tecnológico en reactores de tipo CANDU, su liderazgo mundial en la producción de uranio, una extensa cadena de proveedores especializados y un sistema regulatorio reconocido internacionalmente.

Canadá es actualmente el segundo productor mundial de uranio y uno de los principales exportadores del combustible utilizado para las centrales nucleares. Solo en Estados Unidos, el país suministra aproximadamente un tercio del uranio utilizado por los reactores comerciales.
Además, el gobierno considera que la expansión nuclear puede transformarse en una plataforma de crecimiento económico, generación de empleo calificado y desarrollo tecnológico exportable. La estrategia contempla tanto grandes centrales como reactores modulares pequeños (SMR) y microreactores destinados a aplicaciones remotas e industriales.nLa decisión canadiense se inscribe dentro de un proceso más amplio de revalorización de la energía nuclear que se observa en numerosos países desarrollados.
Durante los últimos dos años, gobiernos de América del Norte, Europa y Asia anunciaron nuevos programas nucleares o ampliaciones de los existentes, impulsados por tres factores convergentes: la necesidad de garantizar energía firme para respaldar las renovables, los compromisos de reducción de emisiones y el crecimiento acelerado de la demanda eléctrica.
En Estados Unidos, la administración Trump impulsa una nueva generación de reactores avanzados y pequeños reactores modulares; por su parte, en Europa, Francia avanza con la construcción de nuevas unidades, Reino Unido refuerza su programa nuclear y recientemente Italia inició el proceso político para regresar a la energía nuclear después de casi cuatro décadas de ausencia. Al mismo tiempo, los países de Europa del Este también están incorporando nuevos proyectos para reducir su dependencia energética externa. Uno de los argumentos centrales detrás de la estrategia canadiense es la expectativa de un crecimiento sin precedentes en el consumo eléctrico.

En mayo, el gobierno de Ottawa presentó un plan para duplicar la capacidad de su sistema eléctrico hacia 2050, una transformación estimada en alrededor de un billón de dólares canadienses. La expansión responde al avance de la electrificación del transporte, la industria, la producción de hidrógeno y especialmente a la demanda generada por los centros de datos y la inteligencia artificial.
En ese escenario, las autoridades consideran que la energía nuclear puede aportar generación continua y libre de emisiones, complementando el desarrollo de fuentes renovables como la hidráulica, la eólica y la solar. Más allá de los anuncios concretos, la nueva estrategia envía una señal clara a inversores, desarrolladores y fabricantes de tecnología nuclear. El gobierno canadiense anticipó que durante 2027 definirá mecanismos específicos de apoyo financiero y herramientas para facilitar el desarrollo de nuevos proyectos. El objetivo es brindar previsibilidad a un sector que requiere inversiones multimillonarias y horizontes de planificación de largo plazo.
La iniciativa confirma una tendencia cada vez más visible en el escenario energético internacional: la energía nuclear dejó de ser una tecnología asociada exclusivamente a la seguridad de suministro y vuelve a posicionarse como una herramienta central para enfrentar los desafíos de la transición energética, la competitividad industrial y el crecimiento de la demanda eléctrica en las próximas décadas.