En lo que se vislumbra como un hito para la industria pesada argentina, Formosa dio un paso fundamental hacia la producción de arrabio verde, insumo clave para la fabricación de acero sustentable. Con la llegada del primer cargamento de mineral de hierro desde Brasil al puerto local, supervisada por el gobernador Gildo Insfrán, comienzan las pruebas de funcionamiento de una planta que promete transformar el perfil productivo de la región.
El arrabio es el primer eslabón en la cadena productiva del acero. Tradicionalmente, este proceso se realiza en altos hornos utilizando carbón mineral (coque), un combustible fósil de alta huella de carbono. La innovación del proyecto formoseño consiste en sustituir totalmente el carbón mineral por carbón vegetal (biomasa), lo que permite obtener un producto con un impacto ambiental sensiblemente menor y alineado con las exigencias globales de descarbonización.
Fernando De Vido, presidente de REFSA, destacó la relevancia del proyecto: “Es muy importante y lo aplicamos como un hito porque esto es la concreción de una planificación con todos los pasos… El arrabio es el primer eslabón industrial para la transformación en valor agregado del mineral de hierro”.

Potencial exportador y desarrollo foresto-industrial
La planta, ubicada en el Polo Científico, Tecnológico y de Innovación, presenta un avance de obra civil de entre 85% y 88%. Una vez operativa, se proyecta una producción anual de 144.000 toneladas de arrabio, lo que generaría exportaciones estimadas en 155 millones de dólares por año.
Para alimentar este complejo industrial, la logística será clave. Se prevé la importación anual de entre 240.000 y 260.000 toneladas de mineral de hierro y 60.000 toneladas de piedra caliza. Sin embargo, el componente diferenciador será local: la biomasa.
“En nuestro interior provincial se van a elaborar más de 350.000 toneladas de leña anuales… vamos a estar hablando de 27.000 a 30.000 toneladas de leña mensuales que se podrán procesar en carbón vegetal”, detalló De Vido. Este proceso se apoya en una red de 160 hornos industriales distribuidos en polos carboníferos estratégicos como Matacos, Pozo del Tigre y Subteniente Perín.

Impacto social y el “Modelo Formoseño”
Desde el gobierno provincial, el proyecto se presenta como una pieza central del Modelo Formoseño, que busca industrializar la ruralidad. La iniciativa generará más de 3.300 puestos de trabajo directos e indirectos, integrando a familias rurales y operadores forestales que producirán leña a partir de especies como el vinal.
De Vido subrayó que el complejo industrial no es un hecho aislado: “Vemos la integralidad en este proyecto… cómo se va insertando en el proceso que el Gobernador nos marcó siempre. Nos permite estar a la margen de la hidrovía, contar con la logística necesaria y desarrollar toda una cadena foresto-industrial productiva en nuestro interior”.
La presencia de Gildo Insfrán en el puerto durante la descarga de las primeras 6.000 toneladas simbolizó el respaldo político a una obra que también requirió la reactivación del puerto local y mejoras viales estratégicas para el tránsito de carga pesada.