Estados Unidos abrió negociaciones con empresas del sector nuclear para reutilizar el plutonio de armas desmanteladas como combustible para reactores de nueva generación.
Estados Unidos abrió negociaciones con empresas del sector nuclear para reutilizar el plutonio de armas desmanteladas como combustible para reactores de nueva generación.

Por
Post Energético
El gobierno de Donald Trump avanza en un novedoso plan que consiste en reutilizar el plutonio excedente de la Guerra Fría como combustible para reactores nucleares avanzados, en una medida que podría redefinir parte de la estrategia energética y nuclear de Estados Unidos.
Según revelaron distintos medios estadounidenses, el Departamento de Energía seleccionó a cinco compañías para iniciar negociaciones avanzadas dentro del programa de utilización de plutonio excedente. Entre las empresas elegidas figura Oklo, la firma respaldada por el CEO de OpenAI, Sam Altman.
La iniciativa contempla aprovechar cerca de 20 toneladas métricas de plutonio procedente de ojivas nucleares desmanteladas durante el fin de la Guerra Fría para transformarlas en combustible destinado a reactores avanzados y pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés).
Además de Oklo, las empresas convocadas por el Departamento de Energía son SHINE Technologies, Flibe Energy, Standard Nuclear y Exodys Energy.
El programa forma parte de una estrategia más amplia de Washington que busca reforzar la infraestructura energética frente al crecimiento acelerado de la demanda eléctrica, especialmente por el auge de los centros de datos y la inteligencia artificial.
La agencia de noticias Reuters señaló que Oklo trabaja junto a la empresa europea Newcleo en el desarrollo de combustibles nucleares avanzados, con el objetivo de acelerar la puesta en marcha de nuevos reactores y reducir la dependencia de combustibles tradicionales.
La administración Trump ya había emitido en 2025 una orden ejecutiva orientada a revitalizar la industria nuclear estadounidense, promoviendo el desarrollo de combustibles y tecnologías avanzadas para consolidar el liderazgo energético del país.
Sin embargo, el plan abrió un fuerte debate político y técnico en Estados Unidos, ya que legisladores demócratas y especialistas en no proliferación advirtieron sobre los riesgos asociados al manejo de plutonio apto para uso militar y cuestionaron la posibilidad de desviar este tipo de materiales sensibles hacia aplicaciones comerciales.
De acuerdo con análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS), el plutonio excedente estadounidense proviene de décadas de reducción de arsenales nucleares y actualmente se encuentra almacenado en instalaciones federales ubicadas en Texas, Carolina del Sur y Nuevo México.
Hasta ahora, la estrategia oficial consistía principalmente en diluir y enterrar ese material como residuo nuclear. La nueva política busca, en cambio, reconvertir parte del stock para generación eléctrica, en línea con el renovado impulso que atraviesa la energía nuclear en Estados Unidos.
La reutilización de plutonio también aparece vinculada a otro desafío estratégico: la disponibilidad de combustibles para reactores avanzados. Estados Unidos intenta reducir su dependencia de proveedores extranjeros —especialmente Rusia— en el suministro de uranio enriquecido y combustibles HALEU, considerados clave para la próxima generación de reactores nucleares.
En paralelo, compañías como Oklo, NuScale Power y otras desarrolladoras de SMR aceleran proyectos orientados a abastecer industrias intensivas en consumo energético, centros de datos e infraestructura crítica.
La decisión de Washington confirma el renovado protagonismo que la energía nuclear comienza a recuperar en la agenda energética global, impulsada por la búsqueda de generación libre de emisiones, seguridad de suministro y cobertura de la creciente demanda eléctrica asociada al desarrollo tecnológico.