Luego de subastar con éxito 9 buques para el mes que viene, Enarsa prepara otra licitación que sólo se va a adjudicar si hay demanda “privada” pero hay dudas por el llamativo “costo asociado” que se informó esta semana.
Luego de subastar con éxito 9 buques para el mes que viene, Enarsa prepara otra licitación que sólo se va a adjudicar si hay demanda “privada” pero hay dudas por el llamativo “costo asociado” que se informó esta semana.

Por
Post Energético
Luego del alivio que trajo en los despachos oficiales la exitosa subasta gas natural licuado, el Gobierno trabaja en una nueva compulsa con la que busca cerrar el suministro de 10 barcos con GNL para julio, según pudo saber El Post Energético.
La idea de las autoridades es repetir el esquema, esto es que Enarsa realice un llamado -denominado tender– en el que se invita a cotizar a los proveedores globales de GNL para las fechas requeridas. A diferencia de lo que ocurrió en años anteriores, cuando la decisión de adjudicar quedaba en manos de la secretaría de Energía, ahora la empresa estatal ofrece, a su vez, esos volúmenes de gas en el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA) y sólo adquiere los que tengan interesados firmes.
De esta manera, el Gobierno evita subsidiar la diferencia entre el precio real del combustible y lo que se paga localmente por el gas, aunque para el caso de los usuarios de distribuidoras, ese gap será cubierto por Enarsa en forma temporal y reintegrado por los consumidores al terminar el invierno mediante el mecanismo de Diferencias Diarias Acumuladas (DDA), ya que el valor del gas se llevó a un precio flat todo el año.

A la fecha, la empresa estatal tiene contratados para este año 11 barcos, de los cuales uno –Naturgy– arribó el lunes pasado a Escobar -aunque todavía no inyectó gas al sistema- mientras que el próximo –Petrochina– tiene fecha prevista de amarre para el jueves 21. Las cargas compradas esta semana para junio corresponden 6 a BP Gas, 2 a Vitol y la restante a Trafigura. Con el nuevo llamado, la secretaría de Energía alcanzaría 21 barcos comprados para este invierno, un número cercano a los 25 que se estiman en función del clima.
En relación con los precios, según pudo saber este medio, se ubican en promedio cerca de los 17 dólares, lo que representa un 40 por ciento más que los 12 dólares del año pasado, llevando las estimaciones a más de 1.200 millones de dólares, 500 millones por encima de 2025.
La novedosa estructura que utilizó la secretaría de Energía, que conduce María Tettamanti, para importar gas natural licuado, hizo que se vuelva poner el foco en los llamados “costos asociados”, que hasta ahora venía cubriendo Enarsa, en donde se incluye el alquiler del buque regasificador a Excelerate, los remolques y otros ítems que deben afrontar para que funcione la terminal de Escobar, que la empresa estatal comparte con YPF, aunque no al no estar desglosados, se trata de costos “implícitos”.

Hace dos meses, cuando la secretaría de Energía quiso “privatizar” la gestión de importar y comercializar GNL, recibió dos propuestas -Naturgy y Trafigura- que no bajaban el fee de 4,51 dólares por MMBTU, incluso luego de que se le pidieran mejoras. Es decir, se proponía un costo sensiblemente mayor que el que tenía la empresa estatal por el mismo rubro, aunque sin contar la ganancia por la tarea.
El presidente de Enarsa, Tristán Socas, recomendó al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, dar de baja la privatización del GNL porque las propuestas estaban por encima de los 3,5 dólares que la empresa estatal desembolsaba por la misma operatoria -según reveló Econo Journal-, por lo que el proceso finalmente se declaró desierto.
En tanto, cuando Enarsa elaboró los pliegos para la venta de GNL en el MEGSA estableció que el costo de regasificación iba a ser informado antes del inicio de las subastas. En forma sorpresiva, la empresa pública indicó que ese valor era de 5,16 dólares por MMBTU, tanto en las rondas para las industrias y generación térmica (demanda no prioritaria) como en la de las comercializadoras. Es decir que los interesados debían considerar el precio TTF(valor de referencia europeo), la regasificación y el spread propuesto. El esquema no fue el mismo para la distribuidoras de gas, ya que ahí Enarsa fijó un precio de 21,49 dólares, incluyendo esos costos asociados.
Este blanqueo de un costo de regasificación más alto del previsto supone un encarecimiento de la operación, ya que las comercializadoras van a trasladarlo a sus clientes, sean industrias o usinas, a la vez que podría suponer para Enarsa ingreso no justificado en función de los costos reales que afronta.