La empresa estatal retoma la importación de gas licuado y lanza una nueva licitación para la provisión para el invierno, después de que el Gobierno decidiera descartar la entrega de esa gestión a un privado porque encarecía los costos del sistema.
La empresa estatal retoma la importación de gas licuado y lanza una nueva licitación para la provisión para el invierno, después de que el Gobierno decidiera descartar la entrega de esa gestión a un privado porque encarecía los costos del sistema.

Por
Post Energético
Con la inminente llegada de los primeros días de frío, y tras la decisión oficial de dar de baja la privatización de la importación de gas natural licuado, la empresa estatal Enarsa apura la contratación de cuatro buques para mayo.
Las compras se suman a los dos barcos que la compañía ya adquirió para la semana que viene, en un tender realizado mientras se demoraba la decisión final sobre licitación de un agente comercializador-agregador” de GNL para el mercado interno, que había encarado el gobierno a través de Enarsa.
Tal como venía señalando El Post Energético, la secretaría de Energía comenzó a analizar la posibilidad de dar de baja la compulsa al advertir que el fee ofrecido tanto por Naturgy como Trafigura -incluso luego de pedirles una mejora- era por lo menos el doble que el costo operativo de Enarsa por el mismo servicio y tornaba injustificable la privatización, que tenía como objetivo hacer más eficiente la gestión del combustible importado.

La secretaría de Energía, que conduce María Tettamanti, bajo el control político de Daniel González, puso en manos del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo”, la palabra final: prefirió que las compras de GNL sigan a cargo de la empresa estatal, al menos este año, para no encarecer el combustible, en el contexto de precios internacionales más altos por la guerra en Medio Oriente, que hubieran terminado en mayores subsidios o con un impacto que los usuarios no podrían absorber.
También pesó en la decisión que por las obras de ampliación de gasoductos troncales, como la que lleva adelante TGS en el ex Néstor Kirchner, el año próximo se reducirán significativamente las necesidades de gas licuado.
En 2025 Enarsa desembolsó 700 millones de dólares para importar 27 barcos de GNL. La mayor parte se utilizó para la generación térmica, mientras que el resto para abastecer a la demanda prioritaria de gas (hogares, comercios e industrias pequeñas) en los picos de consumo. Se estima que para ese año se necesitarán un poco menos: entre 23 y 25 “cargos” de acuerdo al clima. Con los 2 barcos licitados para los cuatro en proceso, todavía restan varias licitaciones más para cubrir el invierno.

En la licitación que hizo este año, Enarsa habría recibido ofertas por el precio internacional -que está alrededor de un 25 por ciento por encima del año pasado– más una prima, por lo que se descuenta que el costo total del GNL será mayor al de 2025 pero podría ser menor a lo estimado al inicio de la guerra.