Con el reloj de arena corriendo por la cercanía del invierno, el Gobierno analiza declarar desierta la licitación para privatizar la importación de gas natural licuado y que dicha tarea continúe en manos de Enarsa. El motivo fueron los altos precios que propusieron las compañías interesadas, con el agravante de que por el conflicto en Medio Oriente, el valor internacional del GNL se encuentra por lo menos un 50 por ciento por encima del promedio pagado en 2025.
Según pudo averiguar El Post Energético, en despachos oficiales comenzó a ganar consenso la idea de posponer hasta el año que viene el cambio en sistema de compra de gas natural licuado para el período invernal. Además, en 2027 se necesitarán menos barcos por las obras de ampliación de gasoductos troncales que están en marcha.
Cuando el lunes 13 de abril se conocieron las ofertas económicas de la trader Trafigura y la española Naturgy, se encendieron las alarmas. Es que las empresas ofrecieron 4,91 y 4,95 dólares por millón de BTU, es decir más del doble del costo operativo que venía afrontando Enarsa por el mismo concepto. En un contexto de precios internacionales del GNL por encima de los 20 dólares el millón de BTU, esto significa un costo que el sistema no podría absorber, lo que obligaría a mantener los subsidios que -en parte- se buscan eliminar.

La decisión final está en manos del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. Algo pareció anticipar en el foro de AmCham el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, cuando admitió que por la guerra hay que definir cuál el impacto “negativo” del precio del GNL en la generación térmica en invierno, dando a entender que los mayores valores podría no trasladarse en su totalidad. El cronograma oficicial, que surge de los pliegos elaborados por Enarsa, dispone que el 14 de abril debe realizarse la adjdudicación, por lo que la decisión es inminente,.
En cualquier escenario los plazos son muy acotados. En caso de no seguir con la licitación, Enarsa deberá salir de urgencia con el primer tender para conseguir los primeros barcos, que suele arribar en los últimos días de abril, cuando comienza a bajar la temperatura y el consumo de gas residencial se dispara.