Dudas con el nuevo esquema de importación de GNL: Enarsa compraría los primeros barcos

El lunes que viene se realizará la apertura de ofertas para que un privado importe y comercialice gas licuado, en medio de la disparada de los precios por la guerra en Medio Oriente. El primer buque debería arribar en la segunda quincena de abril cuando se recién se estaría adjudicando, según el cronograma oficial.

Por

Horacio Mizrahi

El nuevo esquema de importación de gas natural licuado que imaginó el Gobierno para correr a Enarsa y poner en su lugar a una empresa privada, para que lo haga en forma “más eficiente” y con “menos intervención estatal”, va camino a terminar de un modo diferente al esperado. El lunes que viene las empresas interesadas deben presentar sus ofertas pero mientras tanto la compañía estatal prepara la licitación de al menos los dos primeros barcos. 

El tema central son los plazos acotados para implementar un cambio radical en la manera que se compra gas natural licuado, con el agravante que se realiza en medio de la guerra de Medio Oriente, que llevó el precio del GNL a 21 dólares por millón de BTU, frente a los 12 dólares en promedio que se pagaron el año pasado, con dudas sobre las posibilidades conseguirlo con tan poca anticipación. 

La cuestión de los plazos no es menor. De acuerdo con el cronograma oficial, el 6 de abril se presentan las ofertas pero recién el 22 podría completarse el proceso de selección de un comercializador que se ocupe de importar el gas licuado y venderlo en el mercado interno. Tanto en 2024 como en 2025 por esas fechas comenzaban a arribar al puerto de Escobar los primeros buques. Fuentes del mercado aseguran que Enarsa tiene todo listo para lanzar un “tender” (concurso) para la provisión de al menos dos barcos de GNL, aunque todavía la Secretaría de Energía, María Tettamanti, no dio la instrucción formal, algo que haría tras la apertura de sobres del lunes próximo.  

La decisión de correr a Enarsa de las importaciones de gas natural licuado –que función que la empresa pública cumplió durante casi dos décadas salvo por un breve período que lo hizo YPF- se tomó en enero, como parte de la estrategia oficial de avanzar con la privatización de activos de la compañía y “retirar” al Estado como intermediario para lograr una “mayor competencia”. Lo curioso es que el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán del 28 de febrero, iniciando una guerra de consecuencias impredecibles para el sector energético, no alteró los planes oficiales: el 4 de marzo Enarsa publicó los pliegos para seleccionar un “cargador” privado.  En medio del proceso, el director de Gas y Energía Eléctrica de Enarsa, Jorge O´Donnell, dejó la empresa como informó El Post Energético. 

Mayores costos y dudas por quién los paga

En 2025 Enarsa desembolsó 700 millones de dólares para importar 27 barcos de GNL. La mayor parte se utilizó para la generación térmica, mientras que el resto para abastecer a la demanda prioritaria de gas (hogares, comercios e industrias pequeñas) en los picos de consumo. Ese número podría llegar este año a los 1.200 millones de dólares, según estima un ex funcionario de Energía, dependiendo de la cantidad de buques que se necesiten en función de crudeza y duración del invierno. 

El otro punto que se destaca en el sector como condicionante para privatizar la importación de gas natural licuado es que no se sabe quién asumirá ese sobrecosto. Es que el combustible que se destina a la generación térmica se paga, a través de CAMMESA,  al precio que se adquiere, mientras que cuando se destina a los usuarios de gas natural no se incluye en las facturas, al menos hasta ahora. “Si la idea es cobrarlo se pueden disparar la facturas y la morosidad”, reflexiona un especialista que conoce de cerca el mercado. 

La propia Tettamanti pareció abrir el paraguas días atrás, cuando participó de un evento en la ciudad de Neuquén cuando, en un tono de extrema sinceridad que sorprendió al auditorio, admitió que si no llegan a lograr que un privado asuma la importación de gas licuado este año, podrán hacerlo el año que viene. 

Resulta comprensible que el Gobierno no quiera correr riesgos en la provisión de gas para el invierno. Aunque la industria demande menos, el pico invernal de hogares, comercios y GNC no se puede cubrir con la producción local por falta de infraestructura, algo que va cambiar cuando se complete la ampliación del ex gasoducto Néstor Kirchner -rebautizado Perito Moreno- que TGS estima tener terminada para el año que viene. 

Más aún teniendo en cuenta la zozobra que se vivió en julio del año pasado, cuando por errores en la planificación del abastecimiento y algunas fallas técnicas, se restringió el gas para industrias, vehículos y en algunos casos hasta usuarios residenciales, algo que no registraba antecedentes. Tampoco se olvida en el mercado la llamativa compra directa que realizó de urgencia Enarsa a Petrobras que  en 2024, por instrucción de las autoridades de la empresa entonces, Juan Carlos Doncel Jones y Rigoberto Mejía Aravena, una operación muy cuestionada que incluso fue denunciada en la justicia.