En la era Milei la nafta acumula una suba del 514% y es la tercera más cara de la región

El litro de súper pasó de $313 en noviembre de 2023 a $1912 y se coloca por encima de lo que cuesta en Chile, que no produce petróleo.

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Post Energético

La nafta registra un fuerte aumento desde el inicio del Gobierno de Javier Milei. Desde noviembre de 2023 acumula una del 514 por ciento, lo que además la coloca entre las más caras de la región, incluso por encima de países importadores de petróleo.  

Luego de la segunda vuelta, en la que La Libertad Avanza se impuso en forma holgada, y antes de la jura del nuevo Gobierno, la súper comenzó a subir en forma sostenida, desde los $313 a los actuales $1.912. El incremento duplica la inflación del mismo período. 

De acuerdo con un informe del sitio GlobalPetrolPrices, en la Argentina  los combustibles son los terceros más caros de la región, con un valor por litro de USD 1,343, superada solo por Uruguay  (USD 1,899) y Perú  (USD 1,343). Lo curioso es que nuestro país se ubica USD 0,07 por encima de Chile, donde no se produce petróleo. 

Si bien es cierto que antes de llegada de Milei los combustibles estaban entre los más bajos de la región -por el impacto de la brecha cambiaria- la suba exponencial se explica por la decisión del Gobierno de llevar el precio de las naftas a la paridad de importación, es decir a lo que costarían si tuvieran que comprarse en el exterior. El argumento es que tiene que haber incentivos para la inversión pero en medio de esto se afecta la competitividad: se trata de un insumo clave para la actividad económica. 

Esta situación podría agravarse por la suba del precio internacional del crudo a partir de la guerra en Medio Oriente. El Gobierno avisó que no va a tomar ninguna medida porque espera que el conflicto concluya rápidamente y los precios se normalicen pero los combustibles ya aumentaron hasta un 15 por ciento y siguen “retrasadas”, según se menciona en el mercado. 

Con la Ley de Bases se eliminó el autoabastecimiento como objetivo central de la política energética y se pasó a la maximización de la renta. De esa manera, se removieron mecanismos que tenía el Estado para actuar en situaciones como esta para amortiguar el impacto para los consumidores locales.