El directorio de la empresa estatal le quitó la firma a dos gerentes, vinculados al ex asesor presidencial, en medio de denuncias cruzadas por el supuesto direccionamiento una licitación de limpieza y parquizado.
El directorio de la empresa estatal le quitó la firma a dos gerentes, vinculados al ex asesor presidencial, en medio de denuncias cruzadas por el supuesto direccionamiento una licitación de limpieza y parquizado.

Por
Post Energético
El presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel, quedó en la cuerda floja, luego de que el directorio de la compañía estatal, en contra de su voluntad, decidió quitarle la firma a dos gerentes clave, por una serie de denuncias cruzadas por el presunto direccionamiento de una millonaria licitación para limpieza y parquizado.
Tras una tensa reunión, que incluyó una votación escandalosa, los directores resolvieron quitarle la firma al gerente general, Marcelo Famá, y al de coordinación administrativa, Hernán Pantuso, mientras duren los sumarios administrativos que se les iniciaron. En tanto, las decisiones las rubricarán Fernando Monserrat -un histórico que tuvo un cargo similar en los primeros meses de la gestión de Mieli- y Ricardo Matuk.
La votación mostró el delicado momento que atraviesa la empresa estatal, de la cual el Gobierno quiere vender el 44 por ciento de las acciones, y la debilidad de Reidel, quien publicó ayer el paper que está escribiendo con Milei y por el que, dice, serán galardonados con el premio Nobel (el propio presidente se refirió al tema en Davos). Es que solo el propio Reidel y Campolonghi votaron en contra de la suspensión. Cuando el asesor presidencial y Fama advirtieron la derrota, se levantaron y la reunión quedó a cargo del vicepresidente Guido Lavalle, funcionario corrido semanas atrás de la presidencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El dato saliente fue que uno de los directores, Diego Chaher, alineado con el asesor Santiago Caputo y referente de las privatizaciones, votó por la suspensión de los gerentes involucrados.
Los sumarios de Pantuso y Famá deberán ser analizados, sin plazo, por la Comisión de Integridad, la misma que recibió una denuncia del gerente de planta de Atucha II, Juan Pablo Nolasco Saénz, en la que daba cuenta de presuntas irregularidades en la licitación de limpieza y parquizado, que se habría “direccionado” a favor de la empresa LX Argentina, a pesar de que tenía un sobrecosto del 140 por ciento al contrato que estaba vigente por el mismo servicio.
Por su parte, Pantuso contraatacó denunciando a Nolasco Saéz ante la misma comisión, aduciendo que las presunta irregularidades señaladas son las tensiones que se producen cuando se establecen reglas más claras, procedimientos más verificables y decisiones menos permeables a la discrecionalidad.

En la misma línea, acusó a Nolasco de haber convalidado un desvío presupuestario del 316 por ciento, en una contratación de limpieza “radiológicamente controlada”, que todavía sigue vigente.
Desde que asumió en NASA, Reidel cultivó un alto perfil, que incluyó la presentación de un ambicioso plan nuclear, un año atrás, del que no hubo ningún avance. En cambio, se viene gestando una reconfiguración del sector con la creación de la secretaría de Asuntos Nucleares, donde fue designado Federico Ramos Nápoli, un joven abogado que estaba a cargo de Dioxitek y responde a Santiago Caputo.
Apenas asumió, Ramos Nápoli echó a Lavalle de la CNEA y puso a Martín Porro, aunque quedó como vicepresidente de Nucleoeléctrica y miembro del directorio de la compañía estatal. Su voto ayer en contra de Reidel y a favor del sector que impulsó su despido, causó sorpresa.