El Gobierno cerró un crédito de 400 millones de dólares con la CAF pero no será para las obras que necesita con urgencia el sector energético sino que se destinarán a mejorar el marco regulatorio y la eficiencia de los subsidios, entre otros.
A través del decreto 23/2026, el presidente Javier Milei aprobó el contrato para el préstamo. La norma explica que el crédito se destinará a una serie de objetivos amplios e indeterminados como el fortalecimiento del marco regulatorio e institucional del sector energía, la mejora en la focalización de los subsidios energético y la promoción del uso y consumo eficiente de los recursos energéticos, entre otros.
El monto y la aplicación de los fondos llama la atención por varios motivos. Por un lado, el sistema energético se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad, sin obras en generación ni transporte, con el área metropolitana de Buenos Aires al borde del colapso por falta de capacidad para traer energía de otras regiones, como se vio en las últimas semanas con los dos grandes apagones.

Además, en el presupuesto 2026, aprobado por el Congreso, hay asignados dos préstamos con el BID, muy similares al de CAF. Uno de “Apoyo a la Transición Hacia un Sector Eléctrico Sostenible en Argentina” (BIRF 9747-AR) por un monto total de USD 700 millones, cuyo crédito presupuestario para este año es de $13.352 millones, y otro de “Apoyo a la Transición hacia un Sector Eléctrico Sostenible en Argentina” (BID 5952/OC-AR) por USD 200 millones, que tiene para ejecutar $14.137 millones.
El otro aspecto curioso es que se va financiar un programa de subsidios focalizados, una política que el Gobierno ya está implementado, aunque con demoras, y comenzará a regir en febrero. Uno de los posibles usos de los recursos es aplicarlos a subsidios, aunque ello implicaría destinar deuda a pagar gasto corriente, algo que podría abultar el superávit que necesita mostrar el mostrar el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien además se hace de fondos frescos para las arcas del Banco Central.
En el sector no son pocos quienes dicen que hay que poner el foco en las comisiones que llevan implícitas este tipo de operaciones, además de que al tratarse de mejoras en procesos y sistemas, lo más probable es que se terminen contratando consultoras privadas.